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Posted: Mon Jul 25, 2011 11:11 am
La Llama
Un historia corta que me puse a crear, resulta que comenzo con una idea muy vaga porque andaba aburrido y queria escribir, pero resulto una gran oportunidad para desenvolverme en un genero del que siempre quise escribir.
se supone que este es el genero: (tal vez no se note por ahora, o tal vez nunca lo haga, pero el esfuerzo esta en eso)
Magia, Comedia, Accion, Misterio.
deja tus comentarios por favor, son importantes tus opiniones ya que la historia puede variar gracias a ellos. a demas de que lindos comentario me motivan a seguir escribiendo emotion_awesome
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Posted: Mon Jul 25, 2011 11:15 am
Capitulo 1: El Desafortunado Evento.
Con una llama, la pequeña ráfaga de energía, lo que parecía una chispa se expandió por el fino terciopelo de la cortina consumiendo todo a su paso. Poco a poco las cortinas mas majestuosas de la realeza se hicieron cenizas, pero el fuego no paro allí, ahora con fuerzas renovadas, se aferró a la alfombra roja y siguió sus pasos por todo el piso superior del castillo, quemando todo; cuadros invaluables, muebles reales, joyería legendaria, paredes, ropas, todo. En la mañana de ese día. -¡Majestad!- El hombre hizo una copiosa reverencia mientras observaba inmutablemente la joyería de la Reina.- ¡Que placer me habéis concedido, al dejarme pasar a sus aposentos!. -Basta de exageraciones y melodrama, Gerard- le corto la Reina.- ve al grano de una vez, has interrumpido algo importante, bien sabéis. El interpelado quedo estupefacto por un microsegundo antes de recuperar la compostura y arreglarse distraídamente el copete grisáceo. -¡Oh Majestad!, usted verá, no he tenido tiempo de… -¡Excusas, Gerard!- le interrumpió la Reina- ¡Estoy cansada de excusas!, ¿Cuándo será la primera vez desde que te he ofrecido mi ayuda que vengas ante mí con algo bueno que decir?. –la real mujer se sentó en el trono con una mano en su frente. Gerard tragó con esfuerzo, para luego carraspear. -Disculpe Majestad, estoy seguro que estoy cerca de lograrlo, en el próximo experimento seguro lo lograré. -¡Eso dijiste el mes pasado, Gerard!, ¿y qué has conseguido? –lo fulminó con la mirada. Gerard desvió los ojos bruscamente.- Ya no puedo ser más paciente…-su tono era calmado, pero frío como el hielo.- adiós, mi desafortunado aliado. Los guardias reales entraron en ese preciso instante y agarraron al hombre de edad avanzada por los brazos y lo arrastraron fuera de la habitación. -¡Piedad, Majestad!, ¡una semana más, piedad!.-sus gritos se perdieron en cuanto las grandes puertas de roble esculpido se cerraron tras él. Capitulo 2: Harenston Dublenier.Un bello paisaje se pinta a mí alrededor, flores silvestres, aves y hasta un pequeño arrollo que aunque no lo pueda ver, percibo su suave gorgoteo. Todo se siente tan real, el aire fresco aire que se cuela entre mis ropas y me refresca se siente tan real. El perfume de las flores y de libertad…todo, tan real… -¡Mocoso!- algo golpeo contra mi frente y me saco del sueño.-¡ya levántate mocoso!, ¡¿crees que esto es un hotel?!. Solté un gruñido y abrí los ojos suevamente, aun me pesaban por la mala noche que había pasado (otra más), hace poco más de dos semanas estaría en ese momento gozando de un delicioso pastel de fresas preparado por algún grandioso chef, o tal vez paseando a mi antiguo purasangre Sherefs. El problema es, que ya todo eso había quedado en el pasado. -¡Deja de andar en las nubes y pon tu trasero a trabajar!- Mittshiron, me dio un empujón brusco que lo hubiera mandado a condena de muerte en caso de yo estar en mi antigua posición. Sin embargo no me rebaje a su nivel, así es, no tiene nada que ver con que sea un gigante con mente de bebe, simplemente no le respondía porque yo estaba en otro plano muy por arriba de él…figurativamente hablando. -joven Mittshiron, me temo que tendré que andar a un paso más atrasado esta vez, no me he sentido muy bien últimamente. -¡Otra vez hablando sin sentido! –Mittshiron puso una mueca en su cara grotesca y sucia- ¡mejor cállate y camina! –otro puntapiés se podía ver llegar. -¡No!- grite, volteándome hacia él, microsegundos después un pensamiento voló por mi cabeza <<¡¿Qué haces?!>> algo, dentro de mí, había hablado por mí, <<¿Quién eres?>> pregunte en mi mente, mientras que de vuelta a la realidad, Mittshiron se recuperaba de la sorpresa de que un pequeño y flacuchento niño le pudiera llevar de ese modo la contraria, y ya se estaba preparando a tirar el primer golpe. <<¡Esquivalo!>> grito alguien en mi mente. Mi cuerpo reacciono al acto y vi el pesado y gigantes puño de Mittshiron pasar por un lado de mi cabeza donde hacia un segundo había estado. <<¡¿Qué estás haciendo?!, ¡defiéndete!>>. No podía evitar escuchar la voz en mi cerebro, y mucho menos dejar de hacerle caso, ya sentía la adrenalina corriendo por mis venas mientras mi puño se preparaba para salir disparado. -¿¡Qué está pasando!?- grite justo cuando mi puño impacto en la cara de mi agresor y éste cayó de espaldas, probablemente inconsciente. < > La voz se fue alejando hasta que deje de sentir su presencia y quede totalmente confundido de rodillas en el piso de tierra de aquella pequeña calle en el pueblo del que una vez yo, Harenston Dublenier, fui príncipe.
Capitulo 3: El Misterioso Papelito
-¿Huh? –mientras miraba el piso y me preguntaba si finalmente estaba perdiendo la cabeza, fije mi vista en un pequeño pedazo de papel que estaba en el suelo; lo extraño de la escena es que había viento, y mucho, y aquel papel era azotado por los vientos sin siquiera moverse de donde estaba, algo estaba sujetándolo al suelo de algún modo.
Un destello salió de entre el papel y mis nervios subieron. <<¿podrá ser posible?>> me pregunte mientras me paraba del suelo, miraba con disimulo a mis alrededores, y agarraba el papel cuidadosamente del suelo sin que se me cayera lo que había adentro.
-No lo puedo creer –dije mientras tomaba en mis manos la moneda de oro que estaba dentro del papel y me la guardaba rápidamente en el bolsillo. Abrí el papel y vi que había algo escrito en él.
Querido Srto. Harenston Dublenier
Por favor, sea humildemente invitado a mi pequeña fiesta privada a las afueras del Reashinton Town. Se encontrara con mi fiel amigo Midla que lo llevará hasta mis aposentos.
Con cariño, Lessuador. PD: Lleva algo bonito.
Rompí la nota en cientos de pequeños pedacitos que luego libere a los salvajes vientos de la calle.
Había terminado con más preguntas que respuestas, ¿Cómo sabían mi nombre?, ¿Quién era Lessuador?, ¿Qué entiende por “algo bonito”?.
-¡awhwh!-me puse las manos en la cabeza- ¿¡Qué está pasando!? –grité. Una pequeña anciana con su nieta se habían detenido de sus compras para voltear a mirar en mi dirección. <> pensé, y en ese preciso momento, Mittshiron, que se encontraba a unos pasos de donde yo estaba, gruñó y se llevo la mano a la cara mientras recobraba el conocimiento.
Rápidamente me escabullí por uno de los pasillos de aquella calle del mercado y pase a otra mucho más transitada.
<> repase mentalmente las líneas de la nota que había destruido y me pregunte si esa había sido una buena idea después de todo. <> , llegue a la conclusión de que a pesar de que solo se había nombrado en la nota y que en realidad no hubo un hincapié en el, sentía que aquello era muy importante -Es una prueba. –mis ojos chispearon ante lo que había descubierto, sin duda, era una prueba, y no cualquiera, era una de conocimientos, mi mejor elemento.
-“Algo Bonito” muchas cosas podrían ser bonitas, por lo que no se podría saber con seguridad si lo interpretara literalmente. Con “algo” se refiere a un elemento, posiblemente físico. Y con “Bonito” no solo se refiere al término de “lindo” sino “apreciable a la vista”. –Puse mis manos en la cintura mientras lanzaba mi conclusión al aire—¡Así que debo encontrar algo que sea agradable a la vista!. –Una sonrisa se dibujo en mi cara por un segundo. – espera un segundo…
Capitulo 4: Algo Bonito
Ya me encontraba en una de las tiendas más prestigiosas del mercado, en la sección “exclusiva” de éste.
Apretaba, tal vez demasiado, la moneda de oro en mi bolsillo. Solté un suspiro y esperé no estar equivocado. Abrí la puerta de la coqueta tienda y un montón de campanitas me saludaron con sus retumbantes sonidos.
—Buenas tardes… —entre en la tienda y observe los sombreros de plumas, los sacos gigantes y los vestidos elegantes que habían, llegue al mostrador y dos manos con una revista (posiblemente escondiendo la cara de alguien), estaban allí. Me pare al frente del mostrador, al lado de un extraño maniquí con un pequeño sombrero (algo inquietante).
—Disculpe, quisiera comprar algo bonito para un amigo. —le dije a la revista. Su dueña no levanto la cara de ella cuando respondió
—¡Ja!, ¡todo aquí es bonito, cariño!.
—No dudo eso, señora ehmm…señorita, pero quisiera comprar lo más bonito que tenga por favor. —Aun sin levantar su mirada de la revista, la dama respondió.
—Entonces creo que lo que buscas está al frente tuyo—aparto la revista y dejo a la vista a una señorota con arrugas, verrugas y todo— cómprame a mi — completo mientras sonreía y dejo a la vista unos dientes amarillentos y una mancha negra algo dudosa.
No pude evitar bizquear un ojo y hacer una mueca extraña ante aquella perspectiva
—¿heh? —La asaltacunas se acomodo los anteojos y su cara cambio de total coqueteo (si es que aquello podía considerarse coquetear) a un asco total. — ¡un mendigo!, ¡¡aaaaaaaaaah!! — aulló como loca mientras sacaba una escoba de abajo del mostrador y la alzaba de forma amenazante.
—¡FUERA! —gritó mientras daba un escobazo a donde yo estaba, gracias a dios estaba mal de la vista y el extraño maniquí al lado mío fue el que recibió el golpe. No iba a tener la misma suerte dos veces, salte por encima del maniquí y casi derribo la puerta de entrada en mi huida
Capitulo 5: El maniquí parlante.
—¡argh! — Solté cuando ya me encontraba a mitad de la calle— vieja apestosa –reaccioné en seguida— no, no, Harenston, contrólate, no te rebajes a su nivel —me alisé los harapos que cargaba como vestimenta (los restos de un elegante traje de etiqueta festivo azul) y me preparé para seguir buscando en otras tiendas.
Caminé por todas las mini tienditas del mercado, evitando las miradas asesinas y los vendedores de procedencia sospechosa, ya estaba perdiendo las esperanzas de encontrar algo bonito cuando de repente diviso un sombrero, el sombrero se me hizo familiar, por eso captó mi atención; me acerqué a él y descubrí algo más.
—¿hmm? — musité— ¿Qué haces tú por aquí, amiguito? — se trataba del maniquí que había visto en la tienda de la vieja bruja, sin embargo éste no estaba astillado (como el otro al recibir semejante palazo) pero no dejaba de ser exactamente igual. — que extraño…
—¿Qué te parece extraño? — preguntó el maniquí.
—Que no estés todo astilla…—me quedé mudo, mis ojos se abrieron como platos y un escalofrió recorrió mi espalda <<¡¿Acaso el maniquí acaba de hablarme?!>> pensé, estaba petrificado con una tonta mirada en mi cara a mitad de un mercado lleno de gente, que vergüenza.
—¿Astilla? — Volvió a preguntar la voz, luego soltó una risa cantarina — ¿a qué te refieres, joven extraño?.
Le veía la boca, estaba concentrado en eso, verle la boca…¡pero no tenia!, ¿¡cómo se supone que hablaba sin boca!?, entonces me deje de fijar en el maniquí, y me fije en algo más.
—¿Acostumbras hacerle esto a todos los clientes….pequeña damita? —Otra risita cantarina se escuchó antes de que una niña de pelos castaño medio ondulado saliera de su escondite.
Tenía más o menos mi edad, calculé yo, y unas casi perceptibles pequitas se asomaban en sus juveniles cachetes, aunque no podía asegurar si no eran más que sucio. Llevaba un vestido sencillo blanco que con la acción de su uso diario se había vuelto medio grisáceo con manchitas de tierra por aquí y allá; la joven me sonrió como aquella persona que es pescada haciendo una travesura y yo no pude evitar devolverle la sonrisa.
—Lo lamento joven amo, no lo pude resistir. –se disculpó ella mostrando una amplia sonrisa de satisfacción, lo cual no ayudó mucho a su caso.
—Bueno, no es nada yo…espera un segundo, ¿Cómo ha sabido mi procedencia? —pregunté curioso, no mucha gente me llamaban “joven amo” después de lo sucedido.
—Por el sello real majestad –respondió ella señalando mi lado izquierdo del pecho, donde se encontraba el sello de mi familia, al igual que mi corazón…su contacto me hizo sentir algo en el estomago, pero no estaba seguro de qué— aunque esta desgastado, he oído historias sobre como la ropa del palacio está hecha a la perfección para los de la realeza, y a usted le calzan perfectas.
—Asi es — aseguré, me estaba agradando aquella damita — tiene buen ojo, déjeme decirle— ella rió y agradeció el cumplido — pero estoy en una importante misión en este momento, por lo que me debo de retirar, buenas tardes — me incliné un poco en una medio-reverencia de respecto, al final parecía que si había gente con un poco de clase en este pueblo.
Me di la vuelta para continuar mi camino pero ella me detuvo.
—¡Espera! — dijo— ¿Cuál es esa misión? — un destello de emoción cruzó por sus ojos, al parecer le atraían las aventuras.
Me aclaré la garganta para sentenciar:
—Debo encontrar algo bo…—había vuelto a mirarla y en ese momento los rayos atardecimos hacían que su cabello pareciera cobre brillante y sus ojos verdes se veían como un par de zafiros.
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Posted: Mon Jul 25, 2011 11:25 am
Capitulo 6: El reloj extraviado.—¿Qué decía, majestad? – preguntó la damita inclinando ligeramente la cabeza a un lado. —¿Te gustaría acompañarme a una fiesta, joven damita? – le dije ofreciéndole cortésmente mi mano derecha mientras llevaba la otra a mi espalda y me inclinaba ligeramente. —¿A una fiesta de la realeza, dice? – sus ojos centellaron por un momento, lo cual me pareció normal, ya que, ¿a quién no le gustaría asistir a una fiesta de ese calibre? Especialmente una persona que normalmente nunca tendría ninguna posibilidad como aquella joven. —Por supuesto, me encantaría que me acompañaras. — omití deliberadamente el hecho de que no la llevaría precisamente como a una acompañante, más bien como a un obsequio, pero de cualquier forma sería bueno para ella. La joven volteo la mirada, sus bucles de bronce cubrían gran parte de su cara, todo lo que veía era como sus labios temblaban ligeramente, seguro estaba muy emocionada, una oportunidad así no le llega a cualquiera. La joven volteo la mirada hacia mí con una sonrisa. —Sera un placer, majestad. –se agarro el vestido y se inclinó ligeramente en señal de aceptación. Aun me seguía sorprendiendo los buenos modales que poseía aquella extraña señorita. —Déjeme ir a buscar mis cosas. Me paso por al lado y por un segundo quede atontado por el olor de su pelo, olía a flores silvestres, como las del Jardín Real, en primavera. Cuando volví en sí, la damita ya había desaparecido. —Hmmmm… -musité mientras meditaba acerca de lo que acababa de ocurrir. En cualquier momento aquella damita iba a regresar y yo la escoltaría hasta la fiesta del misterioso o misteriosa Lessuador (que espero sea algún Conde importante que me dé una mano con esta situación por la que estoy pasando) —¡aah! — exclamé, lo había olvidado por completo — ¡¿A qué hora es la fiesta?!. Metí mi mano en el bolsillo de mi abrigo real en busca de mi reloj de bolsillo, tantee en el interior y de repente el alma se me fue al suelo. -¡E-esa rufián me ha ro-robado!. Capitulo 7: 20 Monedas de Bronce
Recordando lo que había pasado justo antes de darme cuenta que me habían robado, no recordaba que ella me hubiese tropezado o tener algún contacto físico conmigo…a menos que…¿será posible?, ¿En aquel momento en donde paso por mi lado y mi atención se desvió por unos microsegundos? , si ese era el caso, ella era muy buena. —¿A hora que haré? —me derrumbe en el suelo sin estar seguro de que hacer, no solo por el hecho de que ya no tenía mi reloj de bolsillo, sino que a demás acababa de perder a mi “algo bonito” y no tenía ni idea de cuándo sería la fiesta. Todo era un completo desastre. <<¿Por qué luces tan decaído, jovencito?>> me sobresalté, era aquella extraña voz de nuevo dentro de mi cabeza. —¿Quién es? — pregunté con mi voz, no estaba seguro si la voz podía leer el pensamiento. < > respondió la voz, lo cual me asustó, definitivamente estaba perdiendo la cordura. <> esto no logro tranquilízame mucho, debido a que era la primera vez que conversaba con una voz en mi cabeza.
—¿Quién es? —volví a preguntar agregando un poco más de autoridad.
<> respondió la voz de forma apacible.
—¿A qué te refieres? — ya me estaba empezando a doler la cabeza, y no ayudaba el hecho de que las personas se me quedaban mirando como si estuviera loco…tal vez lo estaba.
<> La voz se fue alejando, junto con el dolor de cabeza.
—¿Encontrarla? — Sabía a quien se refería, pero no sabía en donde buscarla. —ohh…— con que a eso se refería. —¡Vamos! —me animé — ¡tú eres Harenston Dublenier, puedes resolver esto!.
Si yo fuera una pequeña ladrona,¿ a donde iría después de robar a alguien?. La imagen de El Ratoncito de Oro llegó a mi mente.
—¡Por supuesto! — exclamé — lo vendería a la tienda de baratijas más cercana — cerré mi mano dentro del bolsillo vacio y esperé estar en lo correcto.
Llegué a El Ratoncito de Oro y me pare frente a la puerta de madera. Si ella estaba adentro, ¿cómo debería reaccionar?. Procesé varias situaciones y llegue a la conclusión que obtendría ese reloj a como dé lugar, incluso si tenía que enfrentarme a posibles amiguitos rufianes de ella.
Abrí sigilosamente la puerta, por suerte no tenía las estruendosas campanitas de la anterior tienda. Me deslice entre los cachivaches que se encontraban regados por todo el lugar; desde candelabros hasta telescopios y libros.
—…Tiene que estar bromeando— me quede paralizado al escuchar la voz, estaba amortiguada por la distancia, pero pude reconocerla al instante, era aquella rufián.
— ¿Sabe a quién le perteneció esto? — siguió la voz femenina, por un momento dudé que en verdad fuera ella, debido a que hablaba en un tono mucho más fuerte y tenaz. — Le perteneció a quien posiblemente es el último sucesor de los Dublenier.
Ya había llegado al pequeño pasillo de donde provenían aquellas voces, no podía acercarme más sin correr el riesgo de que me descubrieran.
—Ya te dije — replicó una voz masculina — veinte monedas de cobre, es mi última oferta.
Se escucho un gruñido y un golpe en la mesa, luego otro golpe en la mesa con un leve tintineo.
—Es un placer hacer negocios con usted, señorita Niebla.
—Ahórrese los comentarios. —se escucho otro golpe y un paso firme hacia mi dirección.
Tenia que salir de allí lo antes posible, o sino…
Me levante de mi improvisado escondite y nuestras miradas se cruzaron, solo duro una milésima de segundo, pero para mi se sintió como una eternidad.
Su cabello castaño, antes dejado suelto sobre sus hombros, ahora se encontraba sujeto en una cola de caballo, dejando pequeños bucles cayendo al lado de sus mejillas; cargaba una chaqueta abierta color marrón encima de su vestido blanco y tenía en su cinturón (así es, cargaba un cinturón con un vestido) una bolsa de lo que sospeche eran las 20 monedas de bronce (increíble, veinte monedas de bronce por algo que valía más de 10 monedas de oro. Podría ser una excelente ladrona, pero era débil a la hora de negociar.)
Mientras que en ese instante yo pensaba todo eso, ella se puso en guardia y vi un puño volar e hacia mí.
<<¡Rápido, apriétale la cadera derecha!.>>
-¡¿eh?! – la imagen de su delicada cintura llego a mi mente al mismo tiempo que el puño de su dueña llego a mi cara.
<<¡uh!, eso dejará marca, muchacho. ¡Es tu oportunidad!>>. En ese momento ella había dejado su flanco derecho desprotegido; agarré su puño que ya se empezaba a alejar de mi cara y la jalé hacia mí, solté rápidamente su mano y puse mi mano en su cintura y apreté suavemente.
Cualquiera que entrara en ese momento y viera aquello, pensaría que algo extraño estaba pasando (lo cual no es del todo incierto), pero por suerte no duro ni dos segundos; a penas apreté sentí como la joven caía sobre mí, aparentemente inconsciente.
¡Bien!, me felicité a mi mismo, paso uno completado, ¿ahora que seguía?, me detuve a escuchar la misteriosa voz pero no escuche nada.
-¿hola?, ¿estas allí? – le pregunté a la voz, pero fue otra voz la que me respondió.
-Oh, si.
Voltee, se trataba de la voz masculina que había estado hablando con la joven (la cual, aparentemente se llamaba “Niebla” o al menos así la había llamado él). Se trataba de un hombre moreno, terriblemente corpulento con brazos que pesaban el doble que yo (cada uno), y al menos el doble de mi tamaño.
-Esto no es bueno…
-Haz acertado –Concluyó él mientras hacia resonar sus nudillos de forma estruendosa.
Capitulo 8: El Trato
–Oh– dije para después soltar una ligera risa nerviosa, nada digna de una persona de mi rango, sin embargo era algo difícil adquirir algo de valor al estar al frente de semejante mounstro que parecía que podía aplastarte con una sola mano.
Tenia que pensar rápido, la chica estaba inconsciente en el piso a unos metros de donde estaba yo, por lo que la idea de huir estaba rechazada (quiero aclarar que no era por dejarla allí en ese estado con aquella persona, sino que aun la necesitaba, era la “cosa bonita” que debía llevar a la fiesta). Lo mire a los ojos y supe que estaba a punto de lanzar un golpe, desee con todas mis fuerzas que aquella voz misteriosa volviera a parecer.
– ¡eh, chico!, esta vez tendrás que valértelas por ti solo. – no era precisamente lo que estaba esperando, pero allí estaba, la voz misteriosa hablándome, ¿y que me decía?, que muy pronto estaría muerto. – ¡oh, vamos!, te daré una pista, si tu mano no lo puede tocar…¿entonces que cosa si podría?.
La segunda respuesta de la voz me distrajo por lo que no vi la gigantesca mano que habían lanzado contra mí. Caí entre el montón de cachivaches que estaban regados alrededor de la habitación, y me di en la espalda con lo que se sintió como un cofre, al parecer hecho de hierro. Lance un pequeño quejido mientras intentaba conseguir algo aire, mi brazo izquierdo (que fue donde impactó el golpe) estaba adormecido y me sentía algo mareado.
– ¿Eso es todo lo que tienes? – rugió la bestia mientras lanzaba unas escandalosas carcajadas, luego hizo ademan de acercase a mi, asi que reaccioné por puro reflejo.
Mi brazo derecho agarró lo primero que encontró y lo lanzó hacia el gigante. Se oyó un pequeño “¡pac!” cuando la pelota de cobre golpeo contra su sien y luego un gran “¡Plash!” cuando su gigantesco cuerpo cayó al piso.
Me quedé estupefacto al ver aquello. ¿¡Acaso todos en este pueblo tenían un punto débil?!. Tenia que salir de allí lo más rápido posible, ya estaba recuperando el movimiento en mi brazo izquierdo por lo que me acerque al gigantesco mounstro y me agache para decirle:
– Creo que esto me pertenece – acto seguido metí mi mano en el bolsillo de su chaqueta y recupere mi reloj de bolsillo – gracias.
– ¿eh, que ocurrió? – la princesa durmiente, o debería decir, la delincuente durmiente, se acababa de despertar de su letargo temporal. – ¿¡heh, Charles!? – ahora estaba horrorizada al ver el cuerpo inconsciente de su cómplice en el piso – ¿¡Qué haz hecho, gran idiota?!
– Pues que NO hizo, ¡hasta me intentó matar!.
– ¡Te lo decía a ti! – se arrodilló junto al tal Charles y revisó su respiración. –No sabes en que lío te has… –Ni la dejé terminar la frase y ya la estaba arrastrando fuera de la tienda, a través de los cristales se podía ver como los curiosos se habían aproximado a causa de los ruidos.
–¿q-qué crees que haces? – preguntó ella mientras se intentaba zafar de mi mano y volver.
–Mejor copera – le dije –tenemos que irnos de aquí, debes acompañarme a la fiesta que…– esta vez tiró con más fuerza y logró zafarse.
– ¿y qué pasa si no quiero ir? – preguntó ella, una buena pregunta. – No sé desde cuando me convertí en tu esclava, si estoy en lo correcto tú ya no eres ninguna autoridad.
– Yo…ahmmm…–a pesar de que no me gustara la idea, estaba en lo correcto, técnicamente no tendría porque acompañarme, a menos que… – yo sé donde esta enterrada una pequeña fortuna de mi familia. Si vas conmigo te la daré.
– ¿eh, en serio? – sus ojos parecieron brillar por un segundo. – dices que es una fiesta boba y ya, ¿no?.
–Así es, solo acompáñame a esa boba fiesta y te daré el tesoro. – era increíble como ni siquiera se había preguntado sobre el hecho de que si en verdad yo sabia donde estaba aquella fortuna no estaría botado en la calle.
–Quiero una prueba de que posees esa fortuna – esta bien, tal vez no era tan estúpida como pensaba, por suerte se me ocurrió una idea muy oportuna.
– Toma –le entregue la moneda de oro – solo llevo una a la vez para prevenir robos –me devolvió una mirada culpable– te puedes quedar esta como un adelanto.
Y así, terminé gastando la moneda de todos modos en ese “algo bonito” que debía llevar.
Capitulo 9: Denisse
Saliendo de aquella tienda intentamos confundirnos entre la multitud, cosa imposible cuando la multitud se aparta de ti para poder observarte mejor con aquellos ojos exageradamente aterrorizados y sus dedos acusadores señalándote, por lo que tuvimos que correr; estaba bastante seguro que podíamos correr más rápido que una multitud de viejos y viejas chismosas, pero con lo que no contaba era que tal vez uno de ellos no estuviera tan senil como esperábamos.
–¡Espera! – y allí va la ultima parte del poco auto-respeto que me tenia hacia mi mismo – no puedo seguir corriendo, ya los perdimos hace 2 cuadras, ¿podemos descansar un poco?. – Una mirada burlona se extendió en su cara – no estoy en mi mejor forma…
–¡Ja!, eso lo supe desde el primer momento que te ví. – No estaba seguro si aquello era un insulto o solo un comentario. – podemos descansar un poco pero antes tengo que ir a…-
–¡Aquí estas! – aquella voz me heló la sangre, ¿Qué estaba haciendo él aquí?. El chico jadeó pesadamente antes de continuar hablando – ¿así que creíste que podías escaparte de mi?, creo que no solo me debes el haberme dejado solo, y ya sabes como se pone el Jefe cuando no pagamos la cuota…– un destello de verdadero miedo cruzo su mirada – no… no solo eso, sino que además me debes unos cuantos golpes.
Tragué en seco, el que lo haya vencido antes fue pura suerte, en el mundo realista una persona como yo no podría ganarle a un mounstro como él, casi tan grande como el troll de la tienda anterior.
–Ehmm… chico, ¿quién es ese otro chico? – que grosero, nisiquiera me había presentado formalmente a la chica Niebla, pero ese no era el momento para presentaciones.
–Mejor corre chica Niebla. – le dije, si iba a morir al menos lo haría como un caballero, inútil, pero caballero.
–No me interesa la chica, pero tu vienes conmigo – espetó Mittshiron mientras me agarraba bestialmente por el brazo.
–¡Oye, espera un segundo!. – ¿¡Por qué tenía que abrir su boca?!, ¡ya estaba tan cerca de quitarle toda la atención de encima!. – ¿A dónde crees que vas con mi guía?.
¿Su guía?, oh, hacia la “mini fortuna” familiar.
– ¿heh? – Mittshiron puso cara de bobo (si, aun más de la que ya pone regularmente), no estaba acostumbrado a que una chica se dirigiera de esa forma hacia él. – ¿qué haz dicho, chiflada?.
–¿Cómo me haz llamado, orangután en dos patas?. – Mittshiron solto un gruñido. Okay chica Niebla, si no quieres morir aquí conmigo mejor será que dejes de hablar y corras.
Mittshiron me soltó y caí al suelo de forma brusca, sin embargo nadie se molesto en mirarme, los dos sostenían miradas asesinas entre ellos.
Fue como un puma, no, como una cobra…no, como la niebla. Así de rápido ella esquivó la embestida que Mittshiron le lanzó y utilizó el peso de su adversario para que después de un solo golpe certero éste callera en el suelo inconsciente. Se esta volviendo un mal habito dejar sin sentido al grandulón, y los golpes y venganzas se siguen acumulando.
–Ven, conozco un lugar donde nadie nos seguirá molestando. – a penas se había despeinado, pero utilizó una mano libre para arreglarse uno de los bucles detrás de la oreja mientras se acomodaba el cinturón y se quejaba del vestido. – inútil pedazo de trapo – esperé que le estuviera hablando al vestido y no a mi – no puedo esperar a llegar a casa.
“¿A casa?” pensé, hace ya un tiempo que no dormía en una habitación, mucho menos en una casa, y llegaba la hora perfecta porque ya estaba anocheciendo.
Después de andar por muchas calles y alejarnos lo bastante del pueblo (por suerte en dirección hacia las afueras que era a donde debía ir) llegamos a un muro que parecía proteger un espacio entre dos casas, como si fuese el porche compartido de ambas casas.
– Solo no te apresures en soltarte. – me dijo ella mientras se montaba en un barril que se hallaba cerca del muro y lo utilizaba para poder escalar por el muro y montarse en el, luego pareció meditar algo y desapareció.
–¿chica niebla? – llamé.
–¡Estoy bien! – me respondió ella desde el otro lado – ¡vamos, puedes hacerlo!. – aunque no la veía podía detectar que estaba del otro lado del muro.
Me monté sobre el barril, la imité para escalar el resto del muro y cuando llegue arriba me dejé rodar para el otro lado lanzándome al piso. ¿Qué fue lo que me había dicho antes? Ah si, “no te apresures en soltarte”.
–¡Argh! – exclamé.
– Te lo advertí – dijo ella lanzando una risita.
–¡No es gracioso!, ¡ouch! – volví a exclamar al quitarme un ramillete entero de rosas rojas del trasero.
– Bueno, en todo caso, bienvenido a mi casa. – dijo ella mientras señalaba la extensión del patio deshabitado, a excepción de un pequeño almacén en ruinas en una esquina. – lamento no haber limpiado antes, no sabia que tenia visitas. –al decir esto, sonrió hacia mi, en absoluto preocupada por la falta de limpieza.
– Tienes un hogar…hmmm bastante espacioso. – ¿qué podía decir?, había visto casas para perros con más decoro que eso; pero si iba a la realidad, esto era mucho mejor que mi actual casa, la calle. – ¡por cierto! – recordé lo que le iba a preguntar, así que decidí hacerlo de una vez.
–¿Qué ocurre? – preguntó ella, mientras caminaba al almacén, yo la seguí.
–¿Cuál es tu verdadero nombre? – pregunté. De repente todo pareció quedarse en silencio. ¿Dónde estaba aquel grillo que escuché hace unos segundos?.
Ella permanecía de espaldas a mi, el viento sopló entre los dos y ella seguía sin moverse, solo sus cabellos de cobre ondulaban con el viento.
– Oye…
–Denisse – soltó ella de repente. – mi nombre es Denisse. – se dio la vuelta hacia mi con una especie de sonrisa en su cara – así es.
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Posted: Mon Jul 25, 2011 11:43 am
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Posted: Mon Jul 25, 2011 12:59 pm
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Posted: Sat Aug 13, 2011 10:45 pm
Está interesante la historia smile
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Posted: Mon Aug 15, 2011 11:16 pm
Dinkaw Está interesante la historia smile lawl, gracias =D es lo que se logra sin internet y con mucho ocio que gastar xD
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Posted: Sun Sep 04, 2011 9:38 pm
Jajajaja,que cosas con la anciana xd rofl està muy interesante! mira que ya hacìa tiempo que no despertaba mi interès la lectura on-line,espero los siguientes capìtulos! mrgreen
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Posted: Tue Sep 13, 2011 11:26 am
Dart18 Jajajaja,que cosas con la anciana xd rofl està muy interesante! mira que ya hacìa tiempo que no despertaba mi interès la lectura on-line,espero los siguientes capìtulos! mrgreen lawl, gracias!! ^^ me alegra que te haya gustado =D seguro, a penas haga el proximo capitulo lo subo ^^
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Posted: Sat Oct 01, 2011 11:49 pm
Dinkaw Está interesante la historia smile Dart18 Jajajaja,que cosas con la anciana xd rofl està muy interesante! mira que ya hacìa tiempo que no despertaba mi interès la lectura on-line,espero los siguientes capìtulos! mrgreen En caso de que les interese, xD les aviso a mis dos unicas lectoras que un nuevo cap fue agregado heart espero les guste ^^
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Posted: Sun Oct 02, 2011 12:16 am
*O* me encanta la historia whee en especial la parte de "algo bonito" xD
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Posted: Sun Oct 02, 2011 12:19 am
I- Shyness -I *O* me encanta la historia whee en especial la parte de "algo bonito" xD aish, otra lectora heart *3* gracias, gracias >0< lol, te gusto el cap ese? o el hecho de que tenga que buscar ese "algo bonito"? >.<
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Posted: Sun Oct 02, 2011 10:30 pm
iMayeru I- Shyness -I *O* me encanta la historia whee en especial la parte de "algo bonito" xD aish, otra lectora heart *3* gracias, gracias >0< lol, te gusto el cap ese? o el hecho de que tenga que buscar ese "algo bonito"? >.< me gustó como deducía lo de "algo bonito" xD sigue pronto para saber que pasa después 3nodding 3nodding
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