pelta belten
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- Posted: Wed, 07 Oct 2009 08:02:45 +0000
Diario de una Guerrera
-Los Días de Luz –
En una época en la que los humanos y los seres sobre naturales no se conocían, pudo haber sucedido que se trataran como iguales; todo cambio un día cuando las cosas ya no se podía ocultar más.
Que sucede cuando amas y odias a un ser, con tanta fuerza y pasión que te resulta imposible pensar en ti como algo viviente. ¿Qué es lo que debes hacer? Nada, todo se resume a lo que puedes soportar; lo que la luz del día oculta y la luz de la noche revela.
Esta es mi vida, la vida de una guerrera que como yo; puede ser comprada, vendida o intercambiada por un collar de perlas. Mi vida no tuvo valor una vez que fui despertada, o por lo menos eso creía yo mientras aceptaba una oscuridad que no era mía. Lamentablemente entre más tiempo pasaba, mas razonante me volvía; me convertí en mi propia enemiga y única aliada.
¿Quién soy? Me preguntaba cada noche mientras habría mis ojos a la verdadera vida que tenia; pero acabo de darme cuenta que esa no era la pregunta correcta si no ¿Qué soy?
Esta es mi vida, la vida que escogí; la vida de una guerrera que como yo, sería capaz de soportarlo todo para poder descubrir que es en verdad, quien es o lo que en verdad quiere ser.
Este es mi diario, lecciones de vida que les dejo a las que siguen de mí para que no cometan el mismo error que yo; para que salven sus vidas y almas de sí mismas.
pelta belten
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- Posted: Wed, 07 Oct 2009 08:11:18 +0000
Tomo 1°: Cuando el Sol se pone
Los días de luz
Día 1 “Despertar”
Sentí un tremendo frio, dolor y miedo; era oscuridad la que me devoraba en vida, ¿Que me estaba pasando?
Abrí los ojos temerosa de lo que pudiera llegar a ver, esto no era como antes de cerrarlos, esto era mucho peor. Sobre mi vi una abundante melena oscura, era sedosa y aromática; casi celestial. Respire con profundidad como si alguien me robara de mis pulmones el vital aire que necesitaba para seguir viviendo, parpadeé deseando que mi vista se despejara por completo; estaba todo borroso y confuso, mi mente no me decía con claridad que estaba sucediendo.
Entonces lo vi, levanto su rostro sobre mi; era el hombre más hermoso que jamás en mi vida había visto, particularmente familiar; tan familiar que resultaba aterrador.
Lo mire pensando que decir, ¿Quién eres? Pensé con mucho dolor.
-Bienvenida…- me dijo mientras sonreía, sus labios estaba manchados de carmesí y un pequeño rastro de sangre corría entre sus labios hasta su mentón.
Podía gritar si tuviera aliento, pero no podía estaba fascinada con su rostro y no podía dejar de mirarle. Cuando se retiro de mi me di cuenta que estaba sentada en un sillón enorme. Mire a mi alrededor para poder recordar que lugar era este y porque estaba ahí.
Cuando regrese la mirada a él, lo vi remangarse la camisa y despejando una de sus muñecas; se retiro un enorme reloj suizo. Me extendió la mano y me dijo con sequedad.
-Bebe…..ahora…- no me pude negar, algo en mi interior hizo Click, automáticamente respondí a su orden como si estuviera programada.
Pero mi cuerpo se bloqueo casi al instante en que acerque mi boca a su muñeca. Todo se puso rígido en mi interior, casi podía sentir la vida irse de mi interior por alguna extraña razón. El me miraba de forma extraña, casi podía decir que estaba confundido por mi repentina reacción.
Sentí que todo se nublaba otra vez, podía ver, oír y sentir pero no hablar o moverme, escuche con claridad cuando la puerta se abrió tras el hombre hermoso. Otro hombre igual de hermoso entro por la puerta que parecía diminuta debido a su enorme cuerpo, quería decir un enorme ¡Con un demonio! Pero mi cuerpo se rehusaba a obedecerme y las palabras se negaban a sonar en mi garganta.
-¿Cómo va todo? – dijo después de un siseo aterrador.
-No sé, repentinamente se volvió a bloquear- dijo mientras se remangaba el otro brazo.
Ambos me miraron extrañados, quería gritarles que estaba bien que no necesitaba de su lastima o ayuda, pero ninguno podía ver cómo me esforzaba por mover mis labios para hablar y decírselos.
-No te preocupes pequeña, se que lo intentas con todas tus fuerzas pero no lo hagas; te sentirás mejor en un momento – se volvió hacia el otro hombre y le aparto de su camino mientras se me acercaba. Mi cuerpo nuevamente se tenso y permaneció así mientras el hombre se acercaba.
– Creo que esta defectuosa, ¡Perfecto! Lo que me faltaba; ¡pague una fortuna por esta cosa y no sirve! – dijo el joven de las mangas remangadas mientras se alisaba el amelenado cabello oscuro hacia atrás.
-¡Lo que pasa es que eres un insensible! – le interrumpió el otro hombre, el primero se estremeció mientras desviaba su mirada a otro lado, el segundo se acerco al sillón y se sentó a mi lado, no podía verle pero estaba segura que me miraba fijamente. Sentí que me abrazaba con suavidad, pegando mi cabeza a su pecho, paso uno de sus brazos tras mi cuello y mi cabeza cayó hacia atrás cuando me despego del respaldo del sillón. Mi cuerpo dejo de estar tenso, podía ser casi una señal de que todo marcharía bien pero por alguna extraña razón no podía tranquilizarme.
- Escúchame pequeña – me susurro al oído; podía sentir su otra mano enroscarse en mi cintura como una serpiente y mi cuerpo se puso tenso, mi mano se apretó en un puño inconscientemente y en un segundo procese su voz, podía escuchar la semejanza entre ambas voces, eran hermanos.
Sin duda lo eran, quizás este hombre era mayor pero la misma sangre corría por sus venas, hijos de la misma hembra.
-Todo acabara pronto- me dijo entre susurros, pude girar ligeramente mis ojos, todo su largo cabello le caía sobre la cara y el cuello. Era imponente incluso para ser un hombre tan joven. Me miro con cariño un instante pero luego sus ojos volvieron a apagarse como si repentinamente recordara lo que yo era.
- Tómala así entre tus brazos, ella ya se dio cuenta que no eres tu el que la abraza, después aliméntala con tu sangre, eso terminara el ritual de despertar…..ella hará el resto sola…- sus pausas me asustaron. ¿Despertar? ¡Rayos! Acababa de ser despertada por un joven que ni siquiera estaba consciente de lo que necesitaba para hacerlo, lo hizo sin ninguna preparación al respecto. Esto no iba a ser fácil para ninguno de los dos. Mi mente ya estaba lo suficientemente lucida para saber que pasaba, esto no iba nada bien y por la mirada de ambos se iba a complicar aun más.
- por qué no la activas tu…parece responder muy bien a ti- dijo el menor de los dos.
- ¿acaso no lo ves? – sínicamente el hombre me soltó en el sillón nuevamente, estaba aun más tensa que cuando me abrazo, mis puños estaban apretados, mis uñas se comenzaban a clavar en la palma de mi mano y por si eso no fuera poco, entendía casi nada lo que me estaba pasando; sabia que seria así pero había cosas que no me habían dicho. Hubo una parte de la instrucción que no estaba pasando.
- ¿Acaso no te das cuenta que ella esta oponiéndose a mí?...ella responde a tu voz, fue la primera que escucho; ya se dio cuenta que tu voz y la mía son parecidas, supongo que ella ya dedujo que somos hermanos, pero sigue siendo mi voz y no la tuya. Debes tomarla con delicadeza son armas muy sensibles; detectan cualquier amenaza a su alrededor en este momento y tú no estás ayudando con su estado – el mayor se retiro suavemente y mi cuerpo volvió a ablandarse; me desmadeje sobre el sofá como una enorme muñeca de trapo. Era una niña, pero aun así mi cuerpo se extendió en la forma del sillón. – Ella aun no tiene la fuerza, así que tendrás que alimentarla tu mismo – Vi al hombre mayor ponerse en pie y marcharse de la habitación; antes de salir volvió a mirarme y sonrió.
- Me arrepentiré de esto, lo sé – se marcho sin mirar a su hermano.
Vi al ángel de negro acercarse, se sentó a mi lado; sentía la respiración atorarse en alguna parte de mi pecho; un aroma picante me llego a la nariz. ¡No quiero morir en mi transición, por favor! ¡No me dejes morir padre Caín! Era casi una maldición, su rostro tan cerca del mío que podía olerlo; era un aroma a vino joven, amargo pero delicado.
-Lo haremos rápido así que, ayúdame – después de eso se acerco la muñeca a la boca. ¡Caín! Cuando mordió su aroma se volvió más intenso; más delicado incluso más apetecible.
Esto no era lo que debía pasar; el tenia razón, estaba defectuosa. Ahora que haría, no sobreviviría y seria la deshonra para las de mi clase, no sería colocada en el mausoleo con el resto de las guerreras Cobra, seria puesta en la fosa con las desertoras, suicidas o débiles. Esto no era lo que yo deseaba, estaba casi segura de que la muerte era la que me estaba abrazando en ese momento. Podía verlo todo, pero seguramente mis ojos estaban fijos al frente, perdidos en su totalidad.
Sentí la muñeca presionarse contra mi boca; quise apretar los labios pero no lo logre, mi boca no me obedeció, se abrió suavemente y cuando sentí el liquido caer por mi garganta; quemo. Era un ardor infernal, podía sentir como mi vida se me iba del cuerpo nuevamente, era esa sensación de nublamiento otra vez, todo estaba oscuro y confuso. No sabía dónde estaba y era casi seguro que había muerto. Pero entonces mi estomago rugió, era dulce y fuerte. Un placer que jamás había sentido, alivio incluso tranquilidad.
No pude evitarlo, sentí el rugido salir desde mi interior y mi cuerpo se volvió a tensar; cuando abrí los ojos estaba tirada en el suelo, mi cuerpo estaba arqueado completamente y no podía controlar los movimientos que hacia; el joven de negro me veía de pie desde la puerta; tenía una mano ensangrentada y otras manchas en su cara cerca de su boca. Pero ¡demonios! Estaba sonriendo.
-¡Maestre! – grite casi sintiendo que moría otra vez, sentí los huesos de mi cuerpo romperse uno a uno y volverse a soldar; sentí cada musculo de mi cuerpo desgarrarse y volverse a cerrar. Entonces todo termino, casi tan rápido y abruptamente como había empezado. Entonces sentí el fuerte tirón de mi cuerpo, cuando volví a abrir los ojos estaba de pie frente a él. Aquí estaba, una niña de 10 años completamente convertida en un monstruo.
-Maestre- no podía creerlo, susurraba tan quedamente que casi juraría que lo había pensado y no dicho. Pude por fin tener el control de mi cuerpo, me incline y me hinque sobre una de mis rodillas; la derecha y no la izquierda. Desabroche la faja que cargaba mis dagas y la funda de mis abanicos y las colore en el suelo; justo frente a sus pies.
- Yo…..Pelta Belten Minouru…..hija de Penta Minouru….descendiente de la Guerrera Cobra Belten…..juro…lealtad a su nombre y familia, servir como guerrera y escolta; rendirle con mi vida la protección que me ha solicitado, seguirle en esta vida y la siguiente si es necesario y así me lo solicita….para amarle fielmente y servirle hasta el último de mis alientos útiles; y darme muerte el día que traicione mis palabras y su confianza – podía estar dudando un momento, pero en realidad esperaba que el me dijera algo; su voz sellaría el pacto que estaba haciéndole, podía casi jurar que la siguiente parte del pacto estaba a punto de salir de mis labios si él no aceptaba ahora; yo desistiría y técnicamente volvería a dormir para ser regresada al lugar del que había sido sacada.
El contrato decía que yo le pertenecía a él; Joseph Joshue Maior, hijo de Octavius Maior pero debía servir a la familia Maior con la misma fidelidad que al hombre que me había adquirido de lo contrario moriría con la deshonra y seria devuelta a mi casa para mi literal desmantelación.
- Acepto tus palabras – había hablado tan quedamente que estaba segura que era un pensamiento mío.
-Yo juro que le serviré, protegeré y seguiré cada día de mi existencia; dando mí vida misma si es necesario para proteger la vuestra; Maestre, estoy honrada de ser vuestra, amarle hasta la muerte misma, protegerle hasta la muerte misma y seguirle después de la muerte misma. Si vuestra familia así dispone, serviré a la casa con la misma honra con la que le sirvo a vos; haciendo lo necesario para preservar la existencia de cada miembro cuyas venas alberguen sangre Maior – debía esperar un “Acepto tu juramento de lealtad; Minouru ponerte de pie y mirar a los ojos a tu Sire” pero en lugar de eso hubo un silencio, no levantaría el rostro, podía correr el riesgo de equivocarme y recibir un golpe por mi insolencia.
- Bebe….- fue todo lo que escuche, levante la vista sin miedo a ser golpeada; tenía su muñeca ensangrentada frente a mi rostro, ¿Me estaba ofreciendo su vena? Fue todo lo que pensé, que mas estaba olvidando.
- Se lo que estas pensando, tu sangre ahora te vincula a mi; y a mi sangre de la misma forma, así que sabes que te necesito fuerte ahora mismo…..Acepto tu juramento de Lealtad, Minouru ponerte de pie, mirar a los ojos a tu Sire y bebed de mi vena, que ahora es tuya también…- su rostro era tan frio que no dejaba a dudas que era un hombre sin sentimientos. Pero era mejor que cualquier instrucción, el me ofrecía su vena para fortalecer mi debilitado cuerpo recién despertado.
No me atreví a volver a morder su muñeca, mi bestia clamaba mas de ese adictivo elixir que ya había probado, pero porque razón no bebía otra vez era un enigma como el por qué mi bestia quería más de él.
Había probado la sangre antes, ¿Por qué esta era diferente para mi cuerpo?, ¿Por qué esta era más adictiva? Solo me acerque ligeramente, cerré los ojos concentrándome para no volver a morder, presione mis labios contra la herida y succione ligeramente; cuando el liquido entro a mis entrañas nuevamente supe que era hora de parar, la quemazón era en realidad hambre, una fiera hambre de él.
Separe mis labios de la herida y le pase la lengua sellando la herida para que dejara de sangrar y limpiarla de las manchas de sangre. Creo que sentí a través de su piel la sorpresa.
-No era lo que esperaba de ti….guerrera…-la última palabra salió tan queda y sorpresivamente que me tomo descuidad.
-Maestre…no soy una Minouru Common…- baje la cabeza por alguna extraña razón, creo que sentía pena de que él me mirara como un bicho raro. Esto era tan nuevo para mí como para él, ambos estábamos aprendiendo el uno del otro, este era mi primer despertar y esperaba que fuera el único.
Mire a mi alrededor, todo era increíblemente nuevo y tan familiar, mis nuevos sentidos me dejaban ver, oír y sentir todo de una forma nueva y única; esto era definitivamente mejor a la diezmillonésima potencia. Comenzaba a amar este nuevo cuerpo, pero no supe porque estaba rozando mi pierna, ¿Dónde demonios estaban mis armas? Pensé, me resulto incomodo estar desarmada, me puse tensa, mire hacia la puerta y retraje el labio superior mostrando mis dientes, creo que mi intención era mostrar mis colmillos aunque apenas estaban creciendo.
El debió darse cuenta que algo me incomodo porque volteo a ver a la puerta en el instante en que esta se abrió, estaba ahí; ocupando casi toda la puerta el hermano mayor de mi maestre. Entro y tras de él dos jóvenes, una cargaba un enorme cuenco con agua fría y otro con agua caliente, la otra cargaba toallas y ropas.
-¿Cómo va todo?- le escuche resoplar por lo bajo como si supiera de ante mano que su pregunta estaba fuera de lugar – Como esta nuestra pequeña adquisición – lo dijo mas como sarcasmo que como pregunta.
- Míralo por ti mismo; esta allá… de pie – el enorme hombre no daba crédito a sus ojos; yo estaba parada no muy lejos de él con los dientes apretados, mi mano rozaba instintivamente el lugar donde antes estaban colgadas mis armas; tenía el cuerpo inclinado hacia el frente, creo que incluso el escuchaba mi siseo.
Yo misma estaba casi segura de que era más un aviso de invasión a territorio prohibido que una bienvenida.
-No se supone que deba estar en pie, ¿No se supone que debería estar tirada convulsionándose, con fiebre y al borde de la muerte?-el hombre volteo a ver a su hermano y a las dos mujeres. Los tres le devolvieron la mirada pero ninguno respondió.
Incluso yo estaba casi segura de que el tenia razón y yo debía estar muriendo en ese preciso momento; pero en lugar de eso estaba de pie, intentando retar a un combate a un macho que literalmente era del doble de mi tamaño y peso. Algo definitivamente estaba mal en mi interior o en mi cabeza. Esto estaba fuera de lo que debía considerar normal.
-¿Se supone que debe estar muriendo?-
-Todas las de su tipo lo hacen al ser activadas.-
-Pues la mía no lo hace- mi Maestre se rascara la nuca algo intrigado, su otro brazo estaba sobre su pecho escondiendo su mano bajo su axila, de una forma muy casual; esto parecía no ser del todo raro para el.- La mía es especial – finalmente había dicho la palabra que lo describía todo, yo era especial. Soy especial; genial, sinónimo de defectuosa.
-¡Jodida suerte!-rugió el hermano mayor después soltó una carcajada, las mujeres dieron un paso atrás alejándose del enorme hombre que parecía estar a punto de desarmarse ante la fuerza de su risa. –La mía solo duro 1 hora en despertar y activarse; el hecho de que sobreviviera era una cosa maravillosa en si…esto lo ha superado todo ¡Felicidades hermano! Tienes a una nueva generación de Guerreras entre tus manos y eres el maldito afortunado de ser el primero…- el hombre no dejo de reír y se hecho sobre el sillón.
Les dirigió una mirada a las mujeres y yo igual, este era un momento especial para mi dueño y su familia, ellas no estaban incluidas en el cuadro de celebración. Di un paso al frente soltando un gruñido, cuando capture sus miradas ambas retrocedieron hasta estar cerca de la puerta abierta.
-Ella tiene razón…. ¡mujeres! que están mirando….vayan para servir vino, ¡Esto hay que celebrarlo! – ambas mujeres dejaron sus cargas en una enorme mesa cercana a la puerta y casi podía verlas sonreír al salir de ahí corriendo; estaban malditamente felices de escapar ilesas de una habitación con una hambrienta recién despertada y dos sádicos por naturaleza.
Este era mi mundo; lo es ¡Definitivamente este es mi mundo, este es el hombre con el que quiero pasar mi eternidad, y esta es mi casa! ¡MIA!, la voz en mi cabeza rugió con todo su esplendor, sentí el ronroneo salir desde el interior de mi ser; apreté mi vientre instintivamente. Ambos hombres me miraron sorprendidos del sonido.
-Para ser tan pequeña tiene mucha fuerza…..ese sonido no lo emiten hasta tener 20 años… ¡Rayos! Ahora tiene 10 años de ventaja – volteo a ver a mi sire con unos ojos brillantes como un niño que acaba de recibir un juguete nuevo y muy complicado. - ¡Eres un maldito desgraciado con mucha suerte!-
Podía sentir esa palabras herir mi pequeño y recién estrenado orgullo, mostré los dientes y no afloje mi cuerpo, esto se salía de mis estándares de normalidad. ¡Houston, rarometro al 100%!, ¿por qué tanta hostilidad hacia el hermano de tu dueño?, ¡¿Qué demonios está mal en ti?!
-Tranquilízate – fue todo lo que escuche, mi cuerpo se relajo, me enderece por completo y mis dientes se cubrieron con mi labio, que raro se sentía perder todo instinto asesino en cuestión de segundos. Esto se salía del 100% en mi rarometro ¡Houston tenemos un problema! Grito la voz en mi interior. Su voz fue suficiente para ponerme en estado Suspensión, mire hacia el frente a ningún punto en particular, sentí mis manos rozar mi costado. Por alguna extraña razón sentía mi enorme trenza rosar el centro de mi espalda hasta mi cadera, no estaba cansada, ni estresada; ni siquiera estaba furiosa. Todo está correcto en ese momento, incluso el hecho de que ahora ya no era humana en mi totalidad. Adiós a la vida que conocía; Hola a la nueva vida que me estaban dando. Va siendo hora de que hagas planes para ocultar todo esto a tu familia humana o tendrás muchos problemas, ¿No lo crees?
¡Hora de pensar! Sentí como todo se apagaba lentamente, todo el calor en mi interior se fue convirtiendo en frio, en cuestión de segundos todo estaba siendo acomodado pieza por pieza, para reorganizar mi vida; esta era la parte de mi que amaba, mi mente rápida y eficaz. ¡Caín! Extrañaría poder presumir esta parte de mí.
-¿Qué demonios le sucede a tu guerrera?- el mayor de los hermanos se puso en pie y se planto frente a mí, aunque podía verlo era algo que no entendía; estaba consciente de que estaba frente a mi mirándome, pero yo estaba ausente, estaba en mi interior reorganizando toda mi vida, en lo que a mi concernía yo estaba haciendo mi trabajo de la forma tradicional y no me molestaba tener público.
-Suspensión….- dijo quedamente mi Sire, Ninguna Guerrera hace eso. Lo podía casi escuchar, sus pensamientos resonaban en mi cabeza como si fuera su voz la que estuviera dentro de mí hablándome.
Supe que ambos me miraban porque mi instinto me decía que sus ojos estaban clavados en mí ser, les resultaba extraño pero para mí era lo más común del mundo, siempre había hecho esto. Encerrarme dentro de mi misma y perderme en mi mente era el pan nuestro de cada día. No me avergonzaba ni nada por el estilo, al contrario; esta era mi forma de decirles a los demás ¡Yo estoy adentro! ¡Y tú te quedaras afuera! ¡Siempre!
Sentí una fuerte punzada en la sien, quise levantar mi mano para flotarme pero en el estado en el que estaba me resultaba imposible mover mi cuerpo, ahora estaba entregada por completo a mi encierro. Así era como lo llamaba privadamente. Tuve la sensación de que alguien hurgaba en mi interior, alguien estaba violando la privacidad de mi encierro. Algo en mi me dijo que esto no estaba bien, toda mi seguridad se elevo, me concentre para impedir que ese intruso siguiera hurgando en mi interior sin mi autorización.
-¿Cómo es eso posible?- dijo mi sire mientras ponía mi rostro entre sus manos, moviendo mi rostro de un lado a otro como si examinara mis facciones con detenimiento.
¡Meeee! Como era posible esto, sus manos eran suaves, y fragantes. Casi me logra sacar del encierro cuando mis barreras fueron bajadas drásticamente. El rompía mi concentración con mucha facilidad ¿Como era eso posible?
¡Suéltame! grito mi mente.
Y así sucedió, el alejo sus manos de mi rostro como si fuera una leprosa.
-¿Qué pasa hermano? – dijo el mayor mientras se erguía nuevamente.
Escuche a mi sire resoplar por lo bajo –Ella me saco de su mente –
Era todo, esto se salía de los márgenes de lo raro, rayando en lo escalofriante. ¡Houston necesitamos apoyo aquí!
-¿Cómo que te saco de su mente? ¿Desde cuándo puedes adentrarte en la mente de otros? – ahora el mayor miraba a mi sire con desaprobación. Esto no era algo que se aprendía en un curso dominical. Creo que tanto él como yo estábamos seguros que esto era tan nuevo para él, como para mí el hecho de que el bajara mis defensas tan drásticamente.
-No puedo, quiero decir, no podía; ella es como un libro abierto ante mí, creo que es por el vinculo pero aun así es muy raro, nunca lo había sentido antes …- los dos me miraron de forma extraña. ¡Oh, ooooh! Esto no estaba bien, ¡Houston perdemos comunicación!
Como sacado de una película de terror voltee mi cabeza hacia mi maestre y parpadee un par de veces.
-Lo lamento Maestre…- esto era demasiado incluso para ellos, ambos respingaron de inmediato ante mis palabras, creo que ninguno de los dos esperaban que saliera de mi suspensión de manera voluntaria. Tenía entendido que cuando ellos daban una orden nosotras obedecíamos de forma sistemática sin cuestionar, creo que era por la sangre y el juramento, así como nuestro entrenamiento. Pero esto era demasiado, entrar en suspensión de forma voluntaria y salir de él de la misma forma no era el protocolo convencional, ¡Bien!, está comprobado; hay algo mal en mi.
Su mirada me taladró el orgullo, esto era más de lo que podía soportar. El cuerpo se me tenso, baje la mirada apenada de mi indiscreción. Esto era más de lo que podían ellos justificar. Creo que esto ya no era señal de una nueva generación, sino de una defectuosa nueva generación.
-¿Que eres tú? Digo, eres una guerrera Minouru….de la clase Cobra ¿no es así?, no se supone que debas entrar y salir de la suspensión voluntariamente; de hecho no puedes ¿o sí?- dijo el hermano mayor de mi sire.
Levante la mirada hacia los dos enormes hombres y les regalo una ligera sonrisa, como si estuviera satisfecha de tenerlos al borde de sus asientos ante la expectativa de saber qué cosa era en realidad.
-Soy una guerrera Minouru…de la clase Cobra, decimo primera generación de conversión; decimo tercera generación de sangre, hija legitima de una línea de sangre pura y directa de la Guerrera Cobra Belten; mi entrenamiento me permite entrar y salir del estado de Suspensión a mi voluntad; así como sentir las necesidades de mi Sire, localizarle gracias a un pulsar de sangre y rastrear casi cualquier cosa que haya entrado en contacto con mi sangre o la de mi Sire…incluso puedo – fue interrumpida por una especie de corto circuito; nunca había sentido algo así; fue como si el sistema operativo de mi cabeza se hubiera apagado lentamente por un fallo de energía.
Era esa sensación otra vez, estaba consciente de todo a mí alrededor pero mi cuerpo me era ajeno otra vez; sentí como caía de rodillas y mi cuerpo se balanceaba a un lado hasta golpear contra el suelo. Pude escuchar los gritos de mi sire al creer que había hecho algo mas al activarme, también escuche al hermano de mi sire tratando de tranquilizarlo.
Sentí que mi cuerpo abandonaba la protección del suelo para elevarse a un lugar que no conocía; en el vacío que estaba experimentando pude deducir que mi Sire me levantaba en brazos, para el mi peso muerto no era una carga, cuando mucho pesaba unos 25 kg. Y por si eso no fuera suficiente apenas media 1.20 metros.
Esto estaba fuera de mi funcionamiento o mi programación; no sabía que me había pasado y luchaba por salir de este estado de corto circuito y volver a reiniciar mi sistema de la forma más rápida y segura que pudiera, para evitar que mi Sire siguiera gritando que él había causado el fallo. Como si no fuera suficiente estar defectuosa, no ofrecía ayuda de ningún tipo. ¡Bien Guerrera! Fallaste al primer mandato; Nunca, por ningún motivo iras contra las ordenes de tu Maestre, aunque eso implique estar funcionando durante un tiempo inhumano o insoportable.
Perdí la noción de lo que sucedía, cuando por alguna extraña razón deje de recibir imágenes fugaces de mis ojos nublados; todo era estar mirando al frente y no ver nada al mismo tiempo. ¿Qué raro? Podía jurar que estaba viendo todo desde fuera de mi cuerpo.
El tiempo pasaba lento, casi podía jurar que apenas había sido activada; espera, acaba de ser despertada. Esto no está bien, tengo problemas para razonar, el fluir del tiempo esta alterado, mis pensamientos no están lógicos, ¡Houston tenemos un problema de funcionamiento!
La sensación de caída me hizo gritar, era una mezcla de terror y frustración. No sabía que estaba pasando y eso me frustraba, estar en un territorio desconocido, sin saber que tan firme era el piso era algo que no podía soportar; no estaba entrenada para estas situaciones, maldecía tener que soportar estas situaciones. Para esta clase de situaciones necesitaba a mi lado a una Guerrera Escorpión, ¡Donde demonios podía conseguir una guerra escorpión!
¡Maldición! Se una guerrera de ***** y mantén tu dignidad en alto, por el tiempo que sea necesario ¡Maldita ****! No eres ni siquiera capaz de mantener tu orgullo en alto mientras mueres!
Sentía una ardiente ráfaga de aire circular a mi alrededor, eso era más difícil de lo que parecía, podía jurar que estaba sudando, incluso podía sentir la fina camisa de gasa blanca pegada a mi cuerpo ¡Gracias a la Virgen de los Infiernos traía ropa abajo! De lo contrario se vería mi miserable cuerpo infantil, eso no sería grato si aun estuviera en los brazos de mi Sire.
Entonces sentí la energía recorrer mi cuerpo otra vez, comencé a pensar con lógica, la noción del tiempo me decía que solo había estado fuera de circulación tan solo unos escasos 30 minutos. ¡Genial! Ahora tenía 30 min. De mi vida perdida, mi Sire estará satisfecho de saber que al menos desperdicie 30 min. De su tiempo con mi capricho de falta de energía o lo que me pasara.
Pero esto aun no terminaba. Como podía ser tan…
Ese olor me resultaba familiar.
¡Maldita mi suerte! Grite con todas mis fuerzas mientras el gruñido que salía tras mi maldición si fue audible, estaba de vuelta en el lugar donde había comenzado todo.
Estaba de vuelta en mi casa.
La Casa Minouru.
pelta belten
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- Posted: Wed, 07 Oct 2009 16:16:20 +0000
El enorme hombre caminaba de un extremo a otro de una enorme oficina; estaba decorada como un despacho clásico europeo, los sillones de un color crema casi opacos por el tiempo y la madera aun lustrosa debido a mantenimiento constante.
-No puedo creer que haya pasado esto…-dijo casi para sí mismo.
-Debía pasar en cualquier momento, no es tu culpa…-encendió un cigarro con un encendedor de plata con un emblema grabado sobre la parte más ancha. – Ella necesitaba otra clase de atención fue lo mejor para ella llevarla a la Casa, sus hermanas sabrán como atenderla mientras pasada por la transición final..- cuando cerró el encendedor la punta del cigarro brillaba de un rojo único.
-¿Cómo iba a saber yo que mi Minouru era una clase nueva?¡Ellas nunca me lo dijeron! – se acerco la mano a los labios, inconsciente de que no traía un cigarro. Trataba de dejar de fumar, desde que una de sus mujeres le había echado en cara el olor a tabaco que siempre le impregnaba la ropa.-Dijeron que no era su transición final, que esta clase de guerreras no pasaban por eso; ¿Qué tal si es algo peor?¿Qué tal si es una falla?-
Estaba ansioso caminado de un lado a otro sin dejar de moverse, su hermano mayor lo miraba mientras fumaba tranquilamente desde su sillón, era ese sillón verde chillante que estaba en un rincón del Estudio.
-Mi guerrera paso por lo mismo, solo dura un par de horas pero es mejor que este con sus hermanas si no queremos después tener que colgar un lazo negro sobre el nombre de la guerrera - el humo salía de sus labios creando formas caprichosas y casi imposibles de duplicar en un lienso; parecían los cabellos de una mujer que caian sobre las sabanas de una cama.-Entiende, su cuerpo se adapata a las trasformación de cada noche, son guerreras no hembras comunes; ellas adaptan su cuerpo para los combates, para eso son entrenadas, si fueran hembras normales solo tendrían fiebre y pesadez en el cuerpo –
Ambos hombres se miraron un momento, el mayor se puso en pie tomando el saco que se había quitado al llegar y dejado en el sofá. Camino hacia la puerta mientras el mas joven solo lo miraba alto alterado.
-Esta bien, será mejor que vayamos a ver como esta nuestra diminuta guerrera…- el mas joven tomo su saco del perchero tras el sillón, bajo la cabeza y respiro tan ruidosamente que su hermano mayor lo volteo a ver intrigado.
-¿Que tal si esta muerta?- dejo sorprendiendo a su hermano mayor.
-joshue….no pienses tonterías, ella sobrevivirá….la maldita te ignoro por completo…entro y salió de la suspensión a su voluntad…¿no viste como intimido a las mujeres mientras tu celebrabas que ella había sobrevivido? Lo considero algo intimo y las despidió de una forma muy territorial…ella definitivamente no va a morir- el hombre le dio una calada a su cigarro y olvido por completo la situación saliendo de la habitación dejando a su hermano solo.
-Solo lo digo por que es mucho dinero invertido- se puso el saco encima y salió de la habitación siguiento a su hermano.
Ya en el pasillo uno de los guardias que daba su rutinaria inspección bajo la cabeza a modo de saludo. El mayor de los dos hombres de detuvo frente al guardia hablando tan quedamente que Joshue Maior tuvo que enfocar su oído. Solo escucho la frase “ Que preparen el coche”.
El mayor de los Maior hizo una seña a su hermano menor, ambos caminaron por el pasillo en silencio, al llegar a la intersección entraron por una puerta oculta tras las columnas, entrando a una enorme cochera; el primer coche estacionado era un Crouiser negro, polarizado en su totalidad; estaba encendido. Cuando abrió la puerta salió del coche un hombre uniformado, era tan joven que podia estar en la preparatoria, llevaba un uniforme negro con botones platas y una placa con su nombre; Mike.
-Gracias Mike…iremos sin ti – el joven bajo la cabeza aceptado que no seria requerido y desapareció tras la puerta. Joshue levanto la vista hacia los demás coches, había un Volvo plata al lado, junto a ese un Tsuru negro y hasta el final cubierto bajo las lonas estaban sus motos; una Katana ´94 modificada por su propia mano y una Hayabusa ´90.
-Alexander…-el susurro fue tan imperceptible que el mayor de los Maior dudo de responder.-¿Y si llegamos y ya esta muerta? –
-Eres pesimista de tiempo completo ¿No es asi?- alex suspiro y puso su mano sobre el hombro de su hermano menor – ¿Quieres callarte la boca un segundo y confiar en mi? – no habiendo mas alternativa los hermanos dejaron la conversación y entraron al Crouiser.
Alexander no era muy partidario de manejar vehículos cerrados; prefería aquellos mas espaciosos que no impidieran sentir su movilidad.
Joshue por el contrario era amante de todo aquello con velocidad mayor a los 150 km / h. fuera cerrado o sobre dos ruedas. En el silencio del interior del auto, ninguno de los dos hizo esfuerzo por hablar o escuchar música. Solo meditaron todo el camino hacia la casa local de las Minouru.
En las afueras de la ciudad había una enorme hacienda, muchas personas conocían esa casa como la casa de paso de una familia americana, pero la verdadera familia propietaria eran las Minouru, pero los Maior tenían un convenio con ellas; podrían tener una casa local dentro de su territorio siempre y cuando se les diera mas Minourus de las que el convenido les permitia.
Solo aquellas familias reales tenia derecho a tener mas de 2 Minourus pero nisiquiera ellos tenían mas de 4 mujeres de esta familia en su casa. Se romaraba que eran territoriales y muy agresivas, y por tal motivo no podían estar juntas aunque fuera de diferentes clases. Otras historias decían que por el mismo motivo no eran entrenadas mas de 4 mujeres al mismo tiempo y bajo la supervisión de la misma Maestre.
Eran mujeres legendarias al igual que sus contrapartes; ellas eran historia, nadie las había visto al menos vivas; eran quizás cuentos inventados para exaltar la pureza de las viejas familias. Pero la verdad era que si existían, y aquella que las había llegado a ver caian rendidos ante la gran cantidad de cualidades, su entrenamiento, su belleza única y quizás la única marca que las distinguía de las demás vampires; las cicatrices de nacimiento que les eran puestas a lo largo de su cuerpo de forma que cada clase de Minouru fuera fácil de distinguir de las demás y las marcas cumplían con un objetivo.
No hacia mas de 10 min que habían salido de la casa y ya estaban en las orillas de la ciudad tomando una carretera que los llevaría a otro estado, no muy lejos de la salida de la ciudad estaba la entreda a la casa Minouru, era una entrada adoquinada decorada con vegetación muy pulcra; la entrada tenia una enorme reja y tras de ella una caseta. A traves del cristal polarizado se podia ver la silueta ancha de lo que parecía ser un guardia.
Al bajar el cristal, descubrieron que el enorme hombre era en realiadd una hembra, vestia de negro, parecía tener pechos pequeños pero apretados bajo la camisa negra, sus hombros eran anchos y su cuello grueso, su rostro redondo tenia labios carnosos y los ojos chispeantes de desconfianza; en su mano izquierda tenia un enorme brazalete de acero con un emblema grabado y en su mano derecha portaba un enorme anillo de oro en su dedo central.
-Buen dia caballeros , ¿En que puedo servirles?- dijo con una profunda voz casi varonil.
-Venimos a recoger algo que es nuestro – Alex le mostro una enorme sonrisa, sus colmillos quedaron al descubierto, los humanos en ocasiones iban a la casa por error, pero este no era uno de esas situaciones; la mujer regreso a su computadora.
Montada sobre la reja había una discreta cámara, la mujer capturo la imagen de las placas del carro y las paso por el sistema de registro de su computadora. Cuando dio la primera coincidencia mostrando el nombre del propietario y la familia a la que pertenecía la mujer se quedo helada. Este auto no era propiedad de nadie. Era el auto que usaba la Familia Maior. Y en la pantalla aparecieron los rostros de 3 personas, la primera foto era de el mayor de los Hermanos, Alexander Andromeda, el segundo era Josheph Joshue y bajo esos dos en una foto mas discreta estaba el joven Mike; chofer de la familia. No hubo necesidad de que la mujer notificara esta visita, en cuanto el sistema daba una coincidencia tanto el nombre como la imagen eran enviados al sistema interno de la casa. Las guardias del interior de la casa mandaron avisar de inmediato a la supervisora de la Casa. En caso de que el sistema ubiera fallado como hacia unos meses, la guardia de la entrada ubiera tardado varios minutos en avisar al interior de la casa, no por que el sistema fallara; si no por que aun no podia creerlo; frente a ella estaban los 2 hombres mas importantes de una de las familias mas importante de Mexico.
Habia escuchado historias sobre los hombres de la familia Maior, sobre su crueldad y belleza, pero esto lo superaba todo, el hombre que manejaba la Crouiser era sin duda Alexander, el mayor de los 4 Maior. Era de una piel dorada clara increíblemente espectacula, imposible no mirarlo; sus ojos eran de un color dorado como miel, su cabello había sido recientemente cortado ya que las puntas caian parejas sobre su rostro, era una melena bien cortada y peinada; de una forma premeditadamente desareglada. Su sonrisa era calida pero distante igual que su mirada. En cambio el joven Joshue era la descripción de los Maior personificada, su piel blanca ligeramente bronceada sus ojos dorados brillantes como el caramelo liquido que derramaban indiferencia; sus labios formaban una línea tensa en su rostro, su nariz era digna de una escultura griega, a diferencia de la de su hermano mayor que mas bien parecía un modelo; bastante atractivos ambos, aunque el mayor parecía superarlo en belleza. Ambos vestían Hermes, lo sabia por el logotipo de la H alargada y dorada que había en sus mancuernas. Parecian la fantasia de cualquier mujer, pero igual que las fantasias, eran solo un sueño; ninguna mujer tenia acceso a ellos, eran intocables, eran solo accesibles para aquellas mujeres que habían nacidos bajo el sello de la realeza.
El auricular grito dentro del oído de la guardia; era la voz de la guardia del interior. “¡Hazlos pasar rápido!”.
-Lord Maior, será recibido inmediatamente – la mujer presiono varios botones y la reja comenzó a abrirse lentamente, el Crousier entro a vuelta de rueda, la guardia vio el auto desaparecer al subir la colina tras unos arboles.
-¡Rayos! No puedo esperar a contarles a las demás – las manos de la mujer apretaron su pecho, había una sensación de sobrevivencia; adrenalina corriendo por sus dilatadas venas. Habia sobrevivido a un encuentro con los mortíferos y casi divinos Maior.
La colina tenia una cálle adoquinada que tras la caseta hacia una curva que zigzaguaba hasta la parte media de la colina donde estaba el estacionamiento secundario de la casa, había una enorme Van negra estacionada y varias jóvenes subían al vehiculo, iban en parejas y se subían de la misma forma, ninguna volteo a verlos cuando el auto se detuvo un instante hasta que las jóvenes despejaran un poco el camino hasta el estacionamiento principal. Alrededor había un jardín elegantemente decorado, igual que la entrada las plantas estaban pulcramente podadas no había color de ningún tipo, todo era verde o de un color cantera; la piedra era el material mas abundante en la casa Minouru.
Los enormes pinos y arboles evitaban que alguien del exterior pudiera ver lo que había en la colina o sobre ella, incluso Alexander no podia ver que había mas alla de la segunda fila de arboles que rodeaban tanto la calle adoquinada como el estacionamiento secundario. Cuando las jóvenes por fin estaban sobre la camioneta, la puerta fue cerrada por una mujer joven, vestida de gasa negra. Cuando el carro paso a su lado la mujer se inclino en una profunda reverencia, tenia el cabello trenzado desde el nacimiento de la frente hasta la media nuca; donde la trenza comenzaba a hacerse mas ancha y caia pesadamente sobre el hombro de la joven y colgaba varios centímetros como una enorme y gruesa soga negra.
Era sin duda una guerrera. Igual que mi Minouru pensó Joshue. Un extraño ronroneo salió de su interior. Alexander volteo a verlo cuando Joshue se dio cuenta del sonido que había emitido.
-Lo lamento, tengo hambre- su escuálida escusa fue suficiente para Alexander, quien no hizo mas preguntas al respecto, sabia que su hermano vio a la joven regocijante de sangre y su bestia se explayo.
Había un enorme arco tras la van negra, era de cantera igual que el resto de los pilares dispuestos en el camino donde estaban montadas las lámparas que iluminaban el espeso bosquecillo que rodeaba la casa. A unos 50 metros del arco estaba una fuente, el adoquinado la rodeaba y tras la enorme fuente estaba la casa. Había una callecita secundaria del lado izquierdo que conducía a una casa secundaria que en realidad era el estacionamiento principal, había a la vista un Jeep negro con el capote rigido y los cristales polarizados oscuros, como todos los vehículos de los vampires. La casa era un enorme rectángulo de dos pisos y medio, en la parte trasera de la casa la segunda planta tenia un enorme atico que funcionaba como Penthouse de la encargada de la casa asi como Recamaras para las Altas Funcionarias y Arcanas que visitaban constantemente la casa.
La segunda planta estaba dispuesta como recamaras para las Aprendices, Principiantes y Jovenes pretrasicion. La parte delantera de la casa era para las Matriarcas, el lado izquiero para las Guerreras Cobra y las Ehros, el lado derecho para las Guerreras Escorpion y las Common; y la parte del fondo para las Maestres, las guardias, Arcanas recidentes, visitas y había 3 recamaras destinadas a la Vidente y sus 2 aprendices quienes compartían la habitación para dejar una recamara para su instrucción, meditación asi como santuario.
La parte del primer piso era oficinas, armería, templo y demás habitacones requeridas en una casa que daba cobijo a tantas minourus. Asi como salón de instrucción con capacidad para 50 personas. A pesar de su dimensión, la casa estaba bien distribuida de forma que cada espacio fuera ocupado al máximo y no ubiera ineficiencia en ninguna habitacion. Todo era perfecto y equilibrado incluso los 2 jardines interiores de la casa; uno que daba vista a las recamaras y la casa en general; y el segundo que estaba al fondo en lo que parecía ser el exterior de la casa que en realidad era la segunda sección; nadie tenia acceso a ese lugar, nisiqueira los visitantes. Solo las Arcanas, Maestres y la Encargada misma.
Joshue lo recordaba todo como si lo ubiera visto, ya que literalmente lo había hecho, en su primera visita había recorrido toda la casa hasta donde le había sido permitido para que viera por si mismo que todo estaba en orden, que nadie estaba ahí contra su voluntad y que las instalaciones permitían a las jóvenes tener una instrucción y aprendizaje comodo y tranquilo; ya que se pretendía disminuir la tasa de natalidad de las jóvenes Minourus. La memoria de Joshue le obligo a recordar aquella platica con la encargada mientras caminaban por el pasillo de la segunda planta visitando las recamaras mientras se efectuaba el cambio de turnos. Cerro los ojos escuchando con claridad la platica.
[…]
-La tasa de natalidad de nuestras mujeres es muy baja pero aun asi; el 40% de las Minourus mueren por circunsatancias normales como lo son la vejez, enfermedad o en combate y el 60% por muerte prematura….como el suicidio – la encargada de la Casa bajo el tono de voz, era casi increíble que las mujeres Minouru se suicidaran; era tan fuertes y perfectas que sonaba imposible contemplar el suicidio como salida. – Antes las condiciones en las que vivian y eran entrenadas eran deplorables, ninguna soportaba su destino o a su dueño; pero ahora las cosas son distintas, hemos modernizado nuestros sistemas asi como instalaciones, cada joven debe aceptar el dueño que la a adquirido de la forma tradicional; si su sangre es compatible ella misma lo sabra de lo contrario será sustituida; de eso no debe preocuparse Lord Maior- Andromeda le palmeo el hombro a su hermano para tranquilizarlo, las palabras de la encargada eran ciertas. Los tres caminaban por el ancho pasillo, Joshue se detuvo un momento mirando hacia el jardín central.
Estaban 5 mujeres, cuatro de ellas eran lo suficientemente mayores para valer su peso en oro, pero la 5° era pequeña, en apariencia era una niña. La que parecía ser la mayor de todas estaba al frente, tenia el cabello trenzado de forma tradicional; desde el nacimiento de la frente hasta la parte media de la nuca, era una trensa francesa o mohicana como la conocían las jóvenes. La mas pequeña parecía destacar de entre las otras 4, era mas agil y frexible, seguía las instrucciones de la Maestre sin ningún problema. La mujer pasaba entre las 4 jovenes y con el enorme abanico que llevaba en la mano las golpeaba para acomodar su postura de ataque con el arma del dia; Abanicos.
Eran del largo de un brazo adulto, del grueso de una lata y estaban fabricados de un material que parecía ser hueso. Golpeo a las 4 primeras en diferentes puntos acomodando su postura, su agarre o inclinación; al llegar con la mas pequeña la miro por delante y por detrás; la rodeo por completo y luego le golpeo ligeramente la cabeza, la niña apenas se inmuto cerrando ligeramente los ojos ante el apremio que había recibido de su instructora. Uno de los lados de sus boca se levanto ligeramente, era una sonrisa ironica y burlona. Inocente y trasparente; perfecta pensó Joshue.
La pequeña niña levanto ligeramente la mirada, cruzándola con la de Joshue, su sonrisa se desvaneció de inmediato, la niña enderezo su postura y lo siguió mirando, sostenido la mirada que el le daba. La instructora se percato del movimiento y se dio la vuelta para verla, cuando siguió la mirada de la niña se dio cuenta de lo que estaba mirando. La niña se inclino de inmediato y se inco; postrándose como lo hacia cualquiera de las jóvenes, la instructora se inclino de inmediato sin incarse. Solo las aprendices y principiantes debían hacerlo. Las otras 3 initaron a la niña de inmediato.
-Lord Maior, ¿algún problema?-la voz de la encargada oblio a Joshue a mirarla, ella estaba de pie a unos metros y junto a ella su hermano Alexander.
-¿Sucede algo hermano?- alex lo miro algo intrigado. Joshue nunca estaba distraído.
-Todo esta bien, sigamos – su hermano y la encargada se dieron la vuelta siguiendo el recorrido, Joshue se obligo a mirar otra vez a la niña. Ella estaba de pie mirándolo profundamente mientras las demás permanecían en el suelo o inclinadas como la maestre. La niña nisiquiera lo siguió mirando, enfundo sus abanicos en su enorme fajo y salió del jardín, levando los pies para no pisar los diminutos arbustos que rodeaban el jardín de entrenamiento.
Que ozada pensó Joshue me agrada sonrio sin querer mientras seguía su recorrido apartando su mirada del jardín.
[…]
Joshue bufo una risa mientras recordaba la ozadia de su Minouru. Mia pensó de inmediato. Al darse cuenta de su pensamiento se apretó la sien.
-Si no lo soportas podemos volver otro dia- Alexander estaba estacionando el Crousier cerca de la entrada, una mujer vestida de azul los esperaba en la entrada.
-Lo haremos hoy mismo, no quiero esperar a saber que le paso a la minoru que compre- Joshue se había obligado a actuar desinteresadamente por aquella niña, que desde aquel dia en el jardín lo había cautivado. Es única esa pequeña desgraciada se dijo a si mismo mientras ahogaba una sonrisa.
Ambos bajaron del auto al mismo tiempo, la joven bajo la cabeza en una ligera inclinación.
-Soy Miela, recibire su automóvil y estare encantada de hacerme cargo de el, ¿desea que lo inspeccione mientras pasan su estancia en la casa?- la joven nisiquiera levanto la mirada.
-Solo cuida bien de el; ¿De acuerdo?- Alexander extendió la mano con las llaves y la joven levanto ligeramenta la cabeza para recibir las llaves.
Tras de ella apareció otra joven vestida de azul, llevaba el cabello sujeto en una cola de caballo en la parte media de la nuca. Ninguna parecía llevar maquillaje, era normal que no lo llevaban, era una perdida de tiempo ponérselo y quitárselo. Esta nueva joven tenia la mirada oscura y una sonrisa encantandora en su rostro palido.
-Bienvenidos lords, mi nombre es Porta, sere su guía esta tarde, cualquier pregunta no duden en formularla; estare encantada de responder.- la joven inclino la cabeza ligeramente y extendió el brazo hacia la puerta que estaba siendo abierta de par en par por unas jóvenes vestidas igual que las dos primeras.
Los hermanos caminaron deprisa hacia la puerta seguidos de cerca por la joven quien discretamente rozaba sus armas con la punta de los dedos. Las guardias de la puerta se inclinaron cuando los jóvenes pasaron. La casa estaba tal cual la había visto 20 dias atrás, cuando realizaron su ultima visita.
-Por aquí caballeros- se escucho la voz tras de ellos, la joven señalaba un camino diferente al que había recorrido cuando visitaron a la encargada.
Los hermanos se miraron entro ellos, estaban confundidos.
-Supongo que vienen a recoger a la joven Pelta, ¿No es asi?, supongo que prefieren verla primero antes que a la Encargada Vespertina- la joven les dio una calida sonrisa, casi parecía humana.
Joshue sonrio, ¡por fin! algo de discreción. Ella no necesitaba preguntarle, el rostro de el reflejaba toda la preocupación que lo consumía, su hermano jamás le entendería. Aquella desconocida lo había leído como a un libro abierto.
Joshue siguió a la joven mientras su hermano permanecia de pie en su lugar sin dar crédito a lo que veía.
-…No puedo creerlo…- se dijo a si mismo Alexander.
La habitación parecía enorme cuando abri los ojos, sentí un mareo increíble; incluso me incline de lado para vomitar. Mi estomago se comprimía de una forma dolorosa. ¿Que me pasa? Sentí terror, esto esta mas alla de mi lógico razonamiento.
-Te sucede que, estas demasiado alimentada- dijo una voz muy familiar, volte mi mirada, todo estaba confuso y nublado. Pero pude distinguir ese rostro ovalado, la sonrisa bondadosa y aquellos ojos chocolate tan piadosos que parecían falsos.
-¿Me muero Arquero?- mi voz estaba apagada.
-No seas tonta, ¡que te vas a morir! Si eres mas fuerte que un roble, solo estas muy saturada, tu cuerpo se readapta a la nueva sangre que corre en tu interior, es demasiado intensa- antes de que terminara de hablar mi cuerpo se comprimió otra ves, igual que mi estomago pero esta ves era mi cuerpo completo. Me arque conteniendo el dolor, canalizándolo a otra cosa menos física. Todo se desvaneció por completo, sentí mis dientes desnudarse; mis labios estaban estirados todo lo que podían lo sabia por el dolor que sentía en la comisura de mis labios, estaba intentando gritar con todas mis fuerzas pero no lograba emitir un sonido. Las lagrimas comenzaron a rodar y bajaron hasta mis orejas. Era un dolor insoportable, quemaba en cada parte de mi ser, mis huesos, musculos incluso mis órganos estaban ardiendo. Sentia que moria lentamente.
Cuando mi cuerpo comenzó a convulsionarse sin control quería morirme. Senti unas manos aprisionar mis tobillos y muñecas. Me oblige a abrir los ojos, ahí estaban mis hermanas. Las mas fuertes y mas viejas de la casa, me sujetaban con fuerza como si yo representara un peligro. ¿Por qué?, ¡soy débil!, ¿No necesito que me sujeten o si?; las vi luchar contra mis convulsiones, incluso en uno de ellas una de mis hermanas salió volando contra el muro, Creo que soy mas fuerte que antes solo eso se me ocurrió pensar.
Esto no esta bien, pensé de inmediato.
Algo capto la atención de Joshue, la joven que caminaba a su lado se detuvo y se acerco a el cautelosa.
-¿le sucede algo Lord Maior?- hacerco una mano hacia el joven cuando este se doblo repentinamente mientras se apretaba el pecho con ambas manos.
Una lagrima salió de entre sus parpados y rodo hasta desvanecerse en su mejilla.
-…no…- su susurro sobresalto a la joven, ella supo rápidamente que el joven Maior había detectado la situación de su guerrera.
Joshue se enderezo rápidamente y se dio la vuelta caminado hacia otro lado de la casa, llegando a las escaleras, la joven lo siguió intentando detenerlo asi como las guardias que pasaban por el pasillo en ese momento. Pero el joven emitió un gruñido espantoso y las jóvenes se apartaron de su camino, Alexander los alcanzo cuando lo seguían al subir las escaleras.
-¡Detenedlo! – grito el hermano.
-No podemos- le constesto la joven porta. –La conexión entre Lord Maior y su Guerrera es fuerte, ella matara si le damos un motivo, dañarlo a el seria un excelente motivo –
La joven estaba tranquila, pero la guardia seguía de cerca los pasos del joven. Alexander no tenia mas remedio que mirar todo lo que pasaba, cuando llegaron al segundo piso el joven Maior camino dando grandes zancadas, unas jóvenes guerreras salía de su habitación cuando lo vieron pasar, jamás habían visto a un macho caminar por su pasillo, Porta intento obligarlas a entrar a su habitación pero las jóvenes se inclinaron de inmediato callendo al piso; Joshue nisiquiera les presto atención cuando paso delante de las jóvenes ignorándolas por completo.
-¡Que completo desastre!- dijo Alexander mientras pasaba delante de las jóvenes tiradas en el piso.
El dolor era insoportable y las convulsiones aun mas, mi cuerpo no respondia y mi mente estaba confusa.
En un arrebato de dolor jale mis extremidades y las estire emitiendo un latigazo, las 4 maestres fueron lanzadas por el aire hasta golpearse contra lo que estaba en su camino, dos de ellas se estrellaron contra la pared junto a la puerta, mientras la otra aterrizo sobre una mesa rompiéndola por completo y la 4° simplemente cayo sobre Arquero derribándolas a ambas.
Sentia el impulso de arrastrarme para salvar mi miserable vida, este dolor era el preámbulo a mi muerte, por que simplemente no morir y ya. Me arrastre hasta un rincón junto a la cama, me recarge contra la pared y comenze a intentar ponerme de pie. Vi como las mujeres se ponían de pie, mientras Arquero ayudaba a la otra a ponerse en pie y la 4° simplemente no se movia, el golpe contra la mesa seguro le hizo perder el aliento y algo mas.
-Alejense de mi…- podia hablar, ¡increible! Puedo hablar a pesar del dolor y la muerte próxima, que pensamiento tan mas ******** . Un olor me distrajo de inmediato.
Olor a vino, amargo pero intenso….¡Maestre! mi pensamiento se disparo de inmediato, quize caminar pero mi debilidad me hizo flaquear y tuve que apoyarme en el muro otra ves.
-¡Maestre!-grite con todas mis fuerzas.
Las Maestres comenzaron a acercarse a mi junto con Arquero, eran del doble de mi tamaño y peso; intentarían someterme para atarme, era seguro, lo hacían a todas aquellas recién despertadas que no podían controlar fácilmente. Las soltaban hasta que estaban completamente lucidas y su bestia estaba tranquila otra vez.
Cuando se abalanzaron sobre mi, logre esquivarlas con facilidad sin lastimarlas, alcance a llegar a la puerta y cuando mi cuerpo se convulsiono otra ves perdi el equilibrio. Estaba por caer seguramente muerta, cuando la puerta se abrió de un fuerte golpe.
Ahí estaba mi Sire, de pie en el marco de la puerta con su enorme zapato de diseñador en el aire; había derribado la puerta de una patada, su rostro estaba ardiendo en ira, sus ojos destellaban ansiosos de sangre y destrucción. Podia sentir su sangre vibrar atraves del espacio igual que la mia, estábamos conectados de una forma única.
Este sentimiento no es una alucinacion, ¡Es real! Comenze a perder el sentido mientras caia, lo ultimo que logre ver eran sus brazos alrededor de mi cuerpo protegiéndome, cubriéndome en mi totalidad con su enorme y petreo cuerpo.
Esto estaba fuera de todo lo que el había experimentado. ¡MIA! Rugio su voz en su interior.
El me sujeto entre sus brazos cubriénome con su cuerpo completamente. Su hermano fuera de la habitación observo como Joshue daba una enorme demostración de posesividad.
Me desvaneci por completo, cuando el bajo la mirada se dio cuenta que yo no era la niña que el había adquirido. Era diferente.
Ya no parecía la niña tosca y sin gracia, ahora era curiosa, inocente; parecía una muñeca de porcelana con una tenue sonrisa giocondiana. Ahora le gustaba mas que antes.
Me levanto entre brazos y salió del lugar ignorando a las mujeres dentro de la habitación y a la pareja de mujeres que inspeccionaban a otra desmayada sobre una mesa destruida.
Cuando camino a grandes zancas en el pasillo vio a su hermano, quien lo miraba incrédulo y sorprendido por su reacción.
-Nos largamos de aquí ¡Ahora! – grito Joshue.
Su hermano salió disparado hacia las escaleras mientras Joshue caminaba aprisa por el pasillo. Cuando llego a las escaleras, se dio la vuelta al sentir la mirada taladrándole la espalda. Porta lo miraba con curiosidad.
-Suerte Lord Maior…- fue todo lo que dijo. Bajo la mirada en forma de despedida.
El hombre solo acento aceptando la despedida y siguió el camino, no tardo tanto en llegar a la puerta de salida. Miela lo esperaba parada junto al Crousier encendido; estaba inclinada. La ventana del carro bajo lentamente, en el asiento del piloto; Alexander lo miraba aturdido aun.
-Que tenga buen viaje, que sea placentero y vuelva pronto a esta, su casa – la joven Miela le abrió la puerta trasera del piloto. Joshue no lo pensó dos veces y entro.
Cuando la puerta se cerro, Alexander acelero de inmediato. Dejando a Miela parada junto a Porta, ambas miraban a los jóvenes Maior marcharse.
-Debes notificarle esto a la Encargada Vespertina; inmediatamente Porta- Miela volteo su rostro a Porta quien miraba el carro desaparecer colina abajo entre los arboles.
-¿Tengo otra alternativa?- volteo a ver a Miela con una sonrisa.-No puedo creer que la aprendiz haya acertado.
-Lo se, ¿es extraño no?- ambas caminaron hacia la puerta y la cerraron mientras la pareja de guardia salian para ponerse en su lugar al pie de la enorme puerta de madera.
-No puedo creer que haya pasado esto…-dijo casi para sí mismo.
-Debía pasar en cualquier momento, no es tu culpa…-encendió un cigarro con un encendedor de plata con un emblema grabado sobre la parte más ancha. – Ella necesitaba otra clase de atención fue lo mejor para ella llevarla a la Casa, sus hermanas sabrán como atenderla mientras pasada por la transición final..- cuando cerró el encendedor la punta del cigarro brillaba de un rojo único.
-¿Cómo iba a saber yo que mi Minouru era una clase nueva?¡Ellas nunca me lo dijeron! – se acerco la mano a los labios, inconsciente de que no traía un cigarro. Trataba de dejar de fumar, desde que una de sus mujeres le había echado en cara el olor a tabaco que siempre le impregnaba la ropa.-Dijeron que no era su transición final, que esta clase de guerreras no pasaban por eso; ¿Qué tal si es algo peor?¿Qué tal si es una falla?-
Estaba ansioso caminado de un lado a otro sin dejar de moverse, su hermano mayor lo miraba mientras fumaba tranquilamente desde su sillón, era ese sillón verde chillante que estaba en un rincón del Estudio.
-Mi guerrera paso por lo mismo, solo dura un par de horas pero es mejor que este con sus hermanas si no queremos después tener que colgar un lazo negro sobre el nombre de la guerrera - el humo salía de sus labios creando formas caprichosas y casi imposibles de duplicar en un lienso; parecían los cabellos de una mujer que caian sobre las sabanas de una cama.-Entiende, su cuerpo se adapata a las trasformación de cada noche, son guerreras no hembras comunes; ellas adaptan su cuerpo para los combates, para eso son entrenadas, si fueran hembras normales solo tendrían fiebre y pesadez en el cuerpo –
Ambos hombres se miraron un momento, el mayor se puso en pie tomando el saco que se había quitado al llegar y dejado en el sofá. Camino hacia la puerta mientras el mas joven solo lo miraba alto alterado.
-Esta bien, será mejor que vayamos a ver como esta nuestra diminuta guerrera…- el mas joven tomo su saco del perchero tras el sillón, bajo la cabeza y respiro tan ruidosamente que su hermano mayor lo volteo a ver intrigado.
-¿Que tal si esta muerta?- dejo sorprendiendo a su hermano mayor.
-joshue….no pienses tonterías, ella sobrevivirá….la maldita te ignoro por completo…entro y salió de la suspensión a su voluntad…¿no viste como intimido a las mujeres mientras tu celebrabas que ella había sobrevivido? Lo considero algo intimo y las despidió de una forma muy territorial…ella definitivamente no va a morir- el hombre le dio una calada a su cigarro y olvido por completo la situación saliendo de la habitación dejando a su hermano solo.
-Solo lo digo por que es mucho dinero invertido- se puso el saco encima y salió de la habitación siguiento a su hermano.
Ya en el pasillo uno de los guardias que daba su rutinaria inspección bajo la cabeza a modo de saludo. El mayor de los dos hombres de detuvo frente al guardia hablando tan quedamente que Joshue Maior tuvo que enfocar su oído. Solo escucho la frase “ Que preparen el coche”.
El mayor de los Maior hizo una seña a su hermano menor, ambos caminaron por el pasillo en silencio, al llegar a la intersección entraron por una puerta oculta tras las columnas, entrando a una enorme cochera; el primer coche estacionado era un Crouiser negro, polarizado en su totalidad; estaba encendido. Cuando abrió la puerta salió del coche un hombre uniformado, era tan joven que podia estar en la preparatoria, llevaba un uniforme negro con botones platas y una placa con su nombre; Mike.
-Gracias Mike…iremos sin ti – el joven bajo la cabeza aceptado que no seria requerido y desapareció tras la puerta. Joshue levanto la vista hacia los demás coches, había un Volvo plata al lado, junto a ese un Tsuru negro y hasta el final cubierto bajo las lonas estaban sus motos; una Katana ´94 modificada por su propia mano y una Hayabusa ´90.
-Alexander…-el susurro fue tan imperceptible que el mayor de los Maior dudo de responder.-¿Y si llegamos y ya esta muerta? –
-Eres pesimista de tiempo completo ¿No es asi?- alex suspiro y puso su mano sobre el hombro de su hermano menor – ¿Quieres callarte la boca un segundo y confiar en mi? – no habiendo mas alternativa los hermanos dejaron la conversación y entraron al Crouiser.
Alexander no era muy partidario de manejar vehículos cerrados; prefería aquellos mas espaciosos que no impidieran sentir su movilidad.
Joshue por el contrario era amante de todo aquello con velocidad mayor a los 150 km / h. fuera cerrado o sobre dos ruedas. En el silencio del interior del auto, ninguno de los dos hizo esfuerzo por hablar o escuchar música. Solo meditaron todo el camino hacia la casa local de las Minouru.
En las afueras de la ciudad había una enorme hacienda, muchas personas conocían esa casa como la casa de paso de una familia americana, pero la verdadera familia propietaria eran las Minouru, pero los Maior tenían un convenio con ellas; podrían tener una casa local dentro de su territorio siempre y cuando se les diera mas Minourus de las que el convenido les permitia.
Solo aquellas familias reales tenia derecho a tener mas de 2 Minourus pero nisiquiera ellos tenían mas de 4 mujeres de esta familia en su casa. Se romaraba que eran territoriales y muy agresivas, y por tal motivo no podían estar juntas aunque fuera de diferentes clases. Otras historias decían que por el mismo motivo no eran entrenadas mas de 4 mujeres al mismo tiempo y bajo la supervisión de la misma Maestre.
Eran mujeres legendarias al igual que sus contrapartes; ellas eran historia, nadie las había visto al menos vivas; eran quizás cuentos inventados para exaltar la pureza de las viejas familias. Pero la verdad era que si existían, y aquella que las había llegado a ver caian rendidos ante la gran cantidad de cualidades, su entrenamiento, su belleza única y quizás la única marca que las distinguía de las demás vampires; las cicatrices de nacimiento que les eran puestas a lo largo de su cuerpo de forma que cada clase de Minouru fuera fácil de distinguir de las demás y las marcas cumplían con un objetivo.
No hacia mas de 10 min que habían salido de la casa y ya estaban en las orillas de la ciudad tomando una carretera que los llevaría a otro estado, no muy lejos de la salida de la ciudad estaba la entreda a la casa Minouru, era una entrada adoquinada decorada con vegetación muy pulcra; la entrada tenia una enorme reja y tras de ella una caseta. A traves del cristal polarizado se podia ver la silueta ancha de lo que parecía ser un guardia.
Al bajar el cristal, descubrieron que el enorme hombre era en realiadd una hembra, vestia de negro, parecía tener pechos pequeños pero apretados bajo la camisa negra, sus hombros eran anchos y su cuello grueso, su rostro redondo tenia labios carnosos y los ojos chispeantes de desconfianza; en su mano izquierda tenia un enorme brazalete de acero con un emblema grabado y en su mano derecha portaba un enorme anillo de oro en su dedo central.
-Buen dia caballeros , ¿En que puedo servirles?- dijo con una profunda voz casi varonil.
-Venimos a recoger algo que es nuestro – Alex le mostro una enorme sonrisa, sus colmillos quedaron al descubierto, los humanos en ocasiones iban a la casa por error, pero este no era uno de esas situaciones; la mujer regreso a su computadora.
Montada sobre la reja había una discreta cámara, la mujer capturo la imagen de las placas del carro y las paso por el sistema de registro de su computadora. Cuando dio la primera coincidencia mostrando el nombre del propietario y la familia a la que pertenecía la mujer se quedo helada. Este auto no era propiedad de nadie. Era el auto que usaba la Familia Maior. Y en la pantalla aparecieron los rostros de 3 personas, la primera foto era de el mayor de los Hermanos, Alexander Andromeda, el segundo era Josheph Joshue y bajo esos dos en una foto mas discreta estaba el joven Mike; chofer de la familia. No hubo necesidad de que la mujer notificara esta visita, en cuanto el sistema daba una coincidencia tanto el nombre como la imagen eran enviados al sistema interno de la casa. Las guardias del interior de la casa mandaron avisar de inmediato a la supervisora de la Casa. En caso de que el sistema ubiera fallado como hacia unos meses, la guardia de la entrada ubiera tardado varios minutos en avisar al interior de la casa, no por que el sistema fallara; si no por que aun no podia creerlo; frente a ella estaban los 2 hombres mas importantes de una de las familias mas importante de Mexico.
Habia escuchado historias sobre los hombres de la familia Maior, sobre su crueldad y belleza, pero esto lo superaba todo, el hombre que manejaba la Crouiser era sin duda Alexander, el mayor de los 4 Maior. Era de una piel dorada clara increíblemente espectacula, imposible no mirarlo; sus ojos eran de un color dorado como miel, su cabello había sido recientemente cortado ya que las puntas caian parejas sobre su rostro, era una melena bien cortada y peinada; de una forma premeditadamente desareglada. Su sonrisa era calida pero distante igual que su mirada. En cambio el joven Joshue era la descripción de los Maior personificada, su piel blanca ligeramente bronceada sus ojos dorados brillantes como el caramelo liquido que derramaban indiferencia; sus labios formaban una línea tensa en su rostro, su nariz era digna de una escultura griega, a diferencia de la de su hermano mayor que mas bien parecía un modelo; bastante atractivos ambos, aunque el mayor parecía superarlo en belleza. Ambos vestían Hermes, lo sabia por el logotipo de la H alargada y dorada que había en sus mancuernas. Parecian la fantasia de cualquier mujer, pero igual que las fantasias, eran solo un sueño; ninguna mujer tenia acceso a ellos, eran intocables, eran solo accesibles para aquellas mujeres que habían nacidos bajo el sello de la realeza.
El auricular grito dentro del oído de la guardia; era la voz de la guardia del interior. “¡Hazlos pasar rápido!”.
-Lord Maior, será recibido inmediatamente – la mujer presiono varios botones y la reja comenzó a abrirse lentamente, el Crousier entro a vuelta de rueda, la guardia vio el auto desaparecer al subir la colina tras unos arboles.
-¡Rayos! No puedo esperar a contarles a las demás – las manos de la mujer apretaron su pecho, había una sensación de sobrevivencia; adrenalina corriendo por sus dilatadas venas. Habia sobrevivido a un encuentro con los mortíferos y casi divinos Maior.
La colina tenia una cálle adoquinada que tras la caseta hacia una curva que zigzaguaba hasta la parte media de la colina donde estaba el estacionamiento secundario de la casa, había una enorme Van negra estacionada y varias jóvenes subían al vehiculo, iban en parejas y se subían de la misma forma, ninguna volteo a verlos cuando el auto se detuvo un instante hasta que las jóvenes despejaran un poco el camino hasta el estacionamiento principal. Alrededor había un jardín elegantemente decorado, igual que la entrada las plantas estaban pulcramente podadas no había color de ningún tipo, todo era verde o de un color cantera; la piedra era el material mas abundante en la casa Minouru.
Los enormes pinos y arboles evitaban que alguien del exterior pudiera ver lo que había en la colina o sobre ella, incluso Alexander no podia ver que había mas alla de la segunda fila de arboles que rodeaban tanto la calle adoquinada como el estacionamiento secundario. Cuando las jóvenes por fin estaban sobre la camioneta, la puerta fue cerrada por una mujer joven, vestida de gasa negra. Cuando el carro paso a su lado la mujer se inclino en una profunda reverencia, tenia el cabello trenzado desde el nacimiento de la frente hasta la media nuca; donde la trenza comenzaba a hacerse mas ancha y caia pesadamente sobre el hombro de la joven y colgaba varios centímetros como una enorme y gruesa soga negra.
Era sin duda una guerrera. Igual que mi Minouru pensó Joshue. Un extraño ronroneo salió de su interior. Alexander volteo a verlo cuando Joshue se dio cuenta del sonido que había emitido.
-Lo lamento, tengo hambre- su escuálida escusa fue suficiente para Alexander, quien no hizo mas preguntas al respecto, sabia que su hermano vio a la joven regocijante de sangre y su bestia se explayo.
Había un enorme arco tras la van negra, era de cantera igual que el resto de los pilares dispuestos en el camino donde estaban montadas las lámparas que iluminaban el espeso bosquecillo que rodeaba la casa. A unos 50 metros del arco estaba una fuente, el adoquinado la rodeaba y tras la enorme fuente estaba la casa. Había una callecita secundaria del lado izquierdo que conducía a una casa secundaria que en realidad era el estacionamiento principal, había a la vista un Jeep negro con el capote rigido y los cristales polarizados oscuros, como todos los vehículos de los vampires. La casa era un enorme rectángulo de dos pisos y medio, en la parte trasera de la casa la segunda planta tenia un enorme atico que funcionaba como Penthouse de la encargada de la casa asi como Recamaras para las Altas Funcionarias y Arcanas que visitaban constantemente la casa.
La segunda planta estaba dispuesta como recamaras para las Aprendices, Principiantes y Jovenes pretrasicion. La parte delantera de la casa era para las Matriarcas, el lado izquiero para las Guerreras Cobra y las Ehros, el lado derecho para las Guerreras Escorpion y las Common; y la parte del fondo para las Maestres, las guardias, Arcanas recidentes, visitas y había 3 recamaras destinadas a la Vidente y sus 2 aprendices quienes compartían la habitación para dejar una recamara para su instrucción, meditación asi como santuario.
La parte del primer piso era oficinas, armería, templo y demás habitacones requeridas en una casa que daba cobijo a tantas minourus. Asi como salón de instrucción con capacidad para 50 personas. A pesar de su dimensión, la casa estaba bien distribuida de forma que cada espacio fuera ocupado al máximo y no ubiera ineficiencia en ninguna habitacion. Todo era perfecto y equilibrado incluso los 2 jardines interiores de la casa; uno que daba vista a las recamaras y la casa en general; y el segundo que estaba al fondo en lo que parecía ser el exterior de la casa que en realidad era la segunda sección; nadie tenia acceso a ese lugar, nisiqueira los visitantes. Solo las Arcanas, Maestres y la Encargada misma.
Joshue lo recordaba todo como si lo ubiera visto, ya que literalmente lo había hecho, en su primera visita había recorrido toda la casa hasta donde le había sido permitido para que viera por si mismo que todo estaba en orden, que nadie estaba ahí contra su voluntad y que las instalaciones permitían a las jóvenes tener una instrucción y aprendizaje comodo y tranquilo; ya que se pretendía disminuir la tasa de natalidad de las jóvenes Minourus. La memoria de Joshue le obligo a recordar aquella platica con la encargada mientras caminaban por el pasillo de la segunda planta visitando las recamaras mientras se efectuaba el cambio de turnos. Cerro los ojos escuchando con claridad la platica.
[…]
-La tasa de natalidad de nuestras mujeres es muy baja pero aun asi; el 40% de las Minourus mueren por circunsatancias normales como lo son la vejez, enfermedad o en combate y el 60% por muerte prematura….como el suicidio – la encargada de la Casa bajo el tono de voz, era casi increíble que las mujeres Minouru se suicidaran; era tan fuertes y perfectas que sonaba imposible contemplar el suicidio como salida. – Antes las condiciones en las que vivian y eran entrenadas eran deplorables, ninguna soportaba su destino o a su dueño; pero ahora las cosas son distintas, hemos modernizado nuestros sistemas asi como instalaciones, cada joven debe aceptar el dueño que la a adquirido de la forma tradicional; si su sangre es compatible ella misma lo sabra de lo contrario será sustituida; de eso no debe preocuparse Lord Maior- Andromeda le palmeo el hombro a su hermano para tranquilizarlo, las palabras de la encargada eran ciertas. Los tres caminaban por el ancho pasillo, Joshue se detuvo un momento mirando hacia el jardín central.
Estaban 5 mujeres, cuatro de ellas eran lo suficientemente mayores para valer su peso en oro, pero la 5° era pequeña, en apariencia era una niña. La que parecía ser la mayor de todas estaba al frente, tenia el cabello trenzado de forma tradicional; desde el nacimiento de la frente hasta la parte media de la nuca, era una trensa francesa o mohicana como la conocían las jóvenes. La mas pequeña parecía destacar de entre las otras 4, era mas agil y frexible, seguía las instrucciones de la Maestre sin ningún problema. La mujer pasaba entre las 4 jovenes y con el enorme abanico que llevaba en la mano las golpeaba para acomodar su postura de ataque con el arma del dia; Abanicos.
Eran del largo de un brazo adulto, del grueso de una lata y estaban fabricados de un material que parecía ser hueso. Golpeo a las 4 primeras en diferentes puntos acomodando su postura, su agarre o inclinación; al llegar con la mas pequeña la miro por delante y por detrás; la rodeo por completo y luego le golpeo ligeramente la cabeza, la niña apenas se inmuto cerrando ligeramente los ojos ante el apremio que había recibido de su instructora. Uno de los lados de sus boca se levanto ligeramente, era una sonrisa ironica y burlona. Inocente y trasparente; perfecta pensó Joshue.
La pequeña niña levanto ligeramente la mirada, cruzándola con la de Joshue, su sonrisa se desvaneció de inmediato, la niña enderezo su postura y lo siguió mirando, sostenido la mirada que el le daba. La instructora se percato del movimiento y se dio la vuelta para verla, cuando siguió la mirada de la niña se dio cuenta de lo que estaba mirando. La niña se inclino de inmediato y se inco; postrándose como lo hacia cualquiera de las jóvenes, la instructora se inclino de inmediato sin incarse. Solo las aprendices y principiantes debían hacerlo. Las otras 3 initaron a la niña de inmediato.
-Lord Maior, ¿algún problema?-la voz de la encargada oblio a Joshue a mirarla, ella estaba de pie a unos metros y junto a ella su hermano Alexander.
-¿Sucede algo hermano?- alex lo miro algo intrigado. Joshue nunca estaba distraído.
-Todo esta bien, sigamos – su hermano y la encargada se dieron la vuelta siguiendo el recorrido, Joshue se obligo a mirar otra vez a la niña. Ella estaba de pie mirándolo profundamente mientras las demás permanecían en el suelo o inclinadas como la maestre. La niña nisiquiera lo siguió mirando, enfundo sus abanicos en su enorme fajo y salió del jardín, levando los pies para no pisar los diminutos arbustos que rodeaban el jardín de entrenamiento.
Que ozada pensó Joshue me agrada sonrio sin querer mientras seguía su recorrido apartando su mirada del jardín.
[…]
Joshue bufo una risa mientras recordaba la ozadia de su Minouru. Mia pensó de inmediato. Al darse cuenta de su pensamiento se apretó la sien.
-Si no lo soportas podemos volver otro dia- Alexander estaba estacionando el Crousier cerca de la entrada, una mujer vestida de azul los esperaba en la entrada.
-Lo haremos hoy mismo, no quiero esperar a saber que le paso a la minoru que compre- Joshue se había obligado a actuar desinteresadamente por aquella niña, que desde aquel dia en el jardín lo había cautivado. Es única esa pequeña desgraciada se dijo a si mismo mientras ahogaba una sonrisa.
Ambos bajaron del auto al mismo tiempo, la joven bajo la cabeza en una ligera inclinación.
-Soy Miela, recibire su automóvil y estare encantada de hacerme cargo de el, ¿desea que lo inspeccione mientras pasan su estancia en la casa?- la joven nisiquiera levanto la mirada.
-Solo cuida bien de el; ¿De acuerdo?- Alexander extendió la mano con las llaves y la joven levanto ligeramenta la cabeza para recibir las llaves.
Tras de ella apareció otra joven vestida de azul, llevaba el cabello sujeto en una cola de caballo en la parte media de la nuca. Ninguna parecía llevar maquillaje, era normal que no lo llevaban, era una perdida de tiempo ponérselo y quitárselo. Esta nueva joven tenia la mirada oscura y una sonrisa encantandora en su rostro palido.
-Bienvenidos lords, mi nombre es Porta, sere su guía esta tarde, cualquier pregunta no duden en formularla; estare encantada de responder.- la joven inclino la cabeza ligeramente y extendió el brazo hacia la puerta que estaba siendo abierta de par en par por unas jóvenes vestidas igual que las dos primeras.
Los hermanos caminaron deprisa hacia la puerta seguidos de cerca por la joven quien discretamente rozaba sus armas con la punta de los dedos. Las guardias de la puerta se inclinaron cuando los jóvenes pasaron. La casa estaba tal cual la había visto 20 dias atrás, cuando realizaron su ultima visita.
-Por aquí caballeros- se escucho la voz tras de ellos, la joven señalaba un camino diferente al que había recorrido cuando visitaron a la encargada.
Los hermanos se miraron entro ellos, estaban confundidos.
-Supongo que vienen a recoger a la joven Pelta, ¿No es asi?, supongo que prefieren verla primero antes que a la Encargada Vespertina- la joven les dio una calida sonrisa, casi parecía humana.
Joshue sonrio, ¡por fin! algo de discreción. Ella no necesitaba preguntarle, el rostro de el reflejaba toda la preocupación que lo consumía, su hermano jamás le entendería. Aquella desconocida lo había leído como a un libro abierto.
Joshue siguió a la joven mientras su hermano permanecia de pie en su lugar sin dar crédito a lo que veía.
-…No puedo creerlo…- se dijo a si mismo Alexander.
La habitación parecía enorme cuando abri los ojos, sentí un mareo increíble; incluso me incline de lado para vomitar. Mi estomago se comprimía de una forma dolorosa. ¿Que me pasa? Sentí terror, esto esta mas alla de mi lógico razonamiento.
-Te sucede que, estas demasiado alimentada- dijo una voz muy familiar, volte mi mirada, todo estaba confuso y nublado. Pero pude distinguir ese rostro ovalado, la sonrisa bondadosa y aquellos ojos chocolate tan piadosos que parecían falsos.
-¿Me muero Arquero?- mi voz estaba apagada.
-No seas tonta, ¡que te vas a morir! Si eres mas fuerte que un roble, solo estas muy saturada, tu cuerpo se readapta a la nueva sangre que corre en tu interior, es demasiado intensa- antes de que terminara de hablar mi cuerpo se comprimió otra ves, igual que mi estomago pero esta ves era mi cuerpo completo. Me arque conteniendo el dolor, canalizándolo a otra cosa menos física. Todo se desvaneció por completo, sentí mis dientes desnudarse; mis labios estaban estirados todo lo que podían lo sabia por el dolor que sentía en la comisura de mis labios, estaba intentando gritar con todas mis fuerzas pero no lograba emitir un sonido. Las lagrimas comenzaron a rodar y bajaron hasta mis orejas. Era un dolor insoportable, quemaba en cada parte de mi ser, mis huesos, musculos incluso mis órganos estaban ardiendo. Sentia que moria lentamente.
Cuando mi cuerpo comenzó a convulsionarse sin control quería morirme. Senti unas manos aprisionar mis tobillos y muñecas. Me oblige a abrir los ojos, ahí estaban mis hermanas. Las mas fuertes y mas viejas de la casa, me sujetaban con fuerza como si yo representara un peligro. ¿Por qué?, ¡soy débil!, ¿No necesito que me sujeten o si?; las vi luchar contra mis convulsiones, incluso en uno de ellas una de mis hermanas salió volando contra el muro, Creo que soy mas fuerte que antes solo eso se me ocurrió pensar.
Esto no esta bien, pensé de inmediato.
Algo capto la atención de Joshue, la joven que caminaba a su lado se detuvo y se acerco a el cautelosa.
-¿le sucede algo Lord Maior?- hacerco una mano hacia el joven cuando este se doblo repentinamente mientras se apretaba el pecho con ambas manos.
Una lagrima salió de entre sus parpados y rodo hasta desvanecerse en su mejilla.
-…no…- su susurro sobresalto a la joven, ella supo rápidamente que el joven Maior había detectado la situación de su guerrera.
Joshue se enderezo rápidamente y se dio la vuelta caminado hacia otro lado de la casa, llegando a las escaleras, la joven lo siguió intentando detenerlo asi como las guardias que pasaban por el pasillo en ese momento. Pero el joven emitió un gruñido espantoso y las jóvenes se apartaron de su camino, Alexander los alcanzo cuando lo seguían al subir las escaleras.
-¡Detenedlo! – grito el hermano.
-No podemos- le constesto la joven porta. –La conexión entre Lord Maior y su Guerrera es fuerte, ella matara si le damos un motivo, dañarlo a el seria un excelente motivo –
La joven estaba tranquila, pero la guardia seguía de cerca los pasos del joven. Alexander no tenia mas remedio que mirar todo lo que pasaba, cuando llegaron al segundo piso el joven Maior camino dando grandes zancadas, unas jóvenes guerreras salía de su habitación cuando lo vieron pasar, jamás habían visto a un macho caminar por su pasillo, Porta intento obligarlas a entrar a su habitación pero las jóvenes se inclinaron de inmediato callendo al piso; Joshue nisiquiera les presto atención cuando paso delante de las jóvenes ignorándolas por completo.
-¡Que completo desastre!- dijo Alexander mientras pasaba delante de las jóvenes tiradas en el piso.
El dolor era insoportable y las convulsiones aun mas, mi cuerpo no respondia y mi mente estaba confusa.
En un arrebato de dolor jale mis extremidades y las estire emitiendo un latigazo, las 4 maestres fueron lanzadas por el aire hasta golpearse contra lo que estaba en su camino, dos de ellas se estrellaron contra la pared junto a la puerta, mientras la otra aterrizo sobre una mesa rompiéndola por completo y la 4° simplemente cayo sobre Arquero derribándolas a ambas.
Sentia el impulso de arrastrarme para salvar mi miserable vida, este dolor era el preámbulo a mi muerte, por que simplemente no morir y ya. Me arrastre hasta un rincón junto a la cama, me recarge contra la pared y comenze a intentar ponerme de pie. Vi como las mujeres se ponían de pie, mientras Arquero ayudaba a la otra a ponerse en pie y la 4° simplemente no se movia, el golpe contra la mesa seguro le hizo perder el aliento y algo mas.
-Alejense de mi…- podia hablar, ¡increible! Puedo hablar a pesar del dolor y la muerte próxima, que pensamiento tan mas ******** . Un olor me distrajo de inmediato.
Olor a vino, amargo pero intenso….¡Maestre! mi pensamiento se disparo de inmediato, quize caminar pero mi debilidad me hizo flaquear y tuve que apoyarme en el muro otra ves.
-¡Maestre!-grite con todas mis fuerzas.
Las Maestres comenzaron a acercarse a mi junto con Arquero, eran del doble de mi tamaño y peso; intentarían someterme para atarme, era seguro, lo hacían a todas aquellas recién despertadas que no podían controlar fácilmente. Las soltaban hasta que estaban completamente lucidas y su bestia estaba tranquila otra vez.
Cuando se abalanzaron sobre mi, logre esquivarlas con facilidad sin lastimarlas, alcance a llegar a la puerta y cuando mi cuerpo se convulsiono otra ves perdi el equilibrio. Estaba por caer seguramente muerta, cuando la puerta se abrió de un fuerte golpe.
Ahí estaba mi Sire, de pie en el marco de la puerta con su enorme zapato de diseñador en el aire; había derribado la puerta de una patada, su rostro estaba ardiendo en ira, sus ojos destellaban ansiosos de sangre y destrucción. Podia sentir su sangre vibrar atraves del espacio igual que la mia, estábamos conectados de una forma única.
Este sentimiento no es una alucinacion, ¡Es real! Comenze a perder el sentido mientras caia, lo ultimo que logre ver eran sus brazos alrededor de mi cuerpo protegiéndome, cubriéndome en mi totalidad con su enorme y petreo cuerpo.
Esto estaba fuera de todo lo que el había experimentado. ¡MIA! Rugio su voz en su interior.
El me sujeto entre sus brazos cubriénome con su cuerpo completamente. Su hermano fuera de la habitación observo como Joshue daba una enorme demostración de posesividad.
Me desvaneci por completo, cuando el bajo la mirada se dio cuenta que yo no era la niña que el había adquirido. Era diferente.
Ya no parecía la niña tosca y sin gracia, ahora era curiosa, inocente; parecía una muñeca de porcelana con una tenue sonrisa giocondiana. Ahora le gustaba mas que antes.
Me levanto entre brazos y salió del lugar ignorando a las mujeres dentro de la habitación y a la pareja de mujeres que inspeccionaban a otra desmayada sobre una mesa destruida.
Cuando camino a grandes zancas en el pasillo vio a su hermano, quien lo miraba incrédulo y sorprendido por su reacción.
-Nos largamos de aquí ¡Ahora! – grito Joshue.
Su hermano salió disparado hacia las escaleras mientras Joshue caminaba aprisa por el pasillo. Cuando llego a las escaleras, se dio la vuelta al sentir la mirada taladrándole la espalda. Porta lo miraba con curiosidad.
-Suerte Lord Maior…- fue todo lo que dijo. Bajo la mirada en forma de despedida.
El hombre solo acento aceptando la despedida y siguió el camino, no tardo tanto en llegar a la puerta de salida. Miela lo esperaba parada junto al Crousier encendido; estaba inclinada. La ventana del carro bajo lentamente, en el asiento del piloto; Alexander lo miraba aturdido aun.
-Que tenga buen viaje, que sea placentero y vuelva pronto a esta, su casa – la joven Miela le abrió la puerta trasera del piloto. Joshue no lo pensó dos veces y entro.
Cuando la puerta se cerro, Alexander acelero de inmediato. Dejando a Miela parada junto a Porta, ambas miraban a los jóvenes Maior marcharse.
-Debes notificarle esto a la Encargada Vespertina; inmediatamente Porta- Miela volteo su rostro a Porta quien miraba el carro desaparecer colina abajo entre los arboles.
-¿Tengo otra alternativa?- volteo a ver a Miela con una sonrisa.-No puedo creer que la aprendiz haya acertado.
-Lo se, ¿es extraño no?- ambas caminaron hacia la puerta y la cerraron mientras la pareja de guardia salian para ponerse en su lugar al pie de la enorme puerta de madera.
pelta belten
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- Posted: Wed, 07 Oct 2009 18:34:18 +0000
Cap 1
Parte 3
Parte 3
pelta belten
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- Posted: Wed, 07 Oct 2009 18:35:13 +0000
Cap 2
Parte 1
Parte 1
pelta belten
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- Posted: Wed, 07 Oct 2009 18:36:01 +0000
Cap 2
Parte 2
Parte 2
pelta belten
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- Posted: Wed, 07 Oct 2009 18:36:52 +0000
Cap 2
Parte 3
Parte 3
Jody Black
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- Posted: Thu, 08 Oct 2009 02:37:28 +0000
Bien, ya termine el primer post, tal vez si fueran mas cortitos los post seria mas facil y rapido leerlos, pero ps empezo bien wink
pelta belten
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- Posted: Thu, 08 Oct 2009 03:54:58 +0000
gracias
tratare de k sean mas cortos la proxima vez heart
y gracias por comentar sweatdrop
tratare de k sean mas cortos la proxima vez heart
y gracias por comentar sweatdrop
